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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Entre lo de siempre y la ilusión

12/07/2022

La vicepresidenta segunda del Gobierno por la cuota de Unida Podemos ha dado el pistoletazo de salida a su proyecto, Sumar, que pretende ser una iniciativa transversal protagonizada por "la sociedad civil", para ocupar el mayor espacio posible entre aquellos a los que la socialdemocracia que el PSOE desarrolla cuando está en el gobierno se les queda pequeña. La iniciativa de Yolanda Díaz, no obstante, es un dèjá vu de las peripecias que ha tenido la izquierda a lo largo de los últimos años con la puesta en marcha de "movimientos" que quieren ser superadores de las estructuras anquilosadas de los partidos políticos. 

Un movimiento político social también lo era Izquierda Unida según sus presupuestos fundacionales, pese a que nunca se le dejó de ver como una sucursal del Partido Comunista de España, que siempre ha sido su columna vertebral con algunos añadidos que tuvieron una vida escasa. Un movimiento también fue Podemos, surgido al calor de las manifestaciones del 15-M y ha acabado siendo un partido de corte leninista con todos sus aditamentos de culto al líder, centralismo democrático y purgas de la disidencia que han provocado un cansancio de materiales muy rápido.  Yolanda Díaz quiere reinventar lo que ya está inventado y ha dado magros resultados, por lo que tendrá que trabajar mucho para que de su proceso de escucha surja una organización con capacidad de aglutinar un espacio que se encuentra muy mediatizado por lo existente y a la vez muy desmovilizado.  

'E pur si mouove'.  El proyecto de Yolanda Díaz  genera ilusión porque es un intento de revitalizar un espíritu que acabó diluyéndose muy pronto por errores estratégicos, aunque todavía se conozca apenas nada de su ideario y de sus propuestas concretas para ganar la confianza de los electores, porque por ahora solo aparece como líder de una izquierda amable que utiliza términos, como 'medidas felices", adoptadas con "paciencia y cariño", o  "el comienzo de algo maravilloso" que dijo en su día. La duda es si el 'flower power' podrá sobrevivir en el ambiente de crispación reinante en la política nacional.  

Su proceso de escucha no va a ser nada fácil.  Debe recordar permanentemente lo que le ha ocurrido a la izquierda en Andalucía, y gestionar lo que se va a encontrar cuando llegue a algunos territorios. En Asturias, por poner un ejemplo, Podemos está no solo partido sino en guerra abierta, y así en otros lugares, por lo que tendrá que utilizar la mano izquierda para salvar las discrepancias y la presión de los dirigentes de Podemos.  'E pur si muove'. Los próximos sondeos darán la medida del apoyo a su iniciativa, porque para tratar de hacer más felices a la gente y concretar las medidas audaces a tomar frente a sectores que no entienden de palabras amables, sino de cuentas de resultados, aunque a veces no crean ni en el libre mercado del que se prevalen.   

Otra singularidad de su movimiento es que comienza a ponerse en marcha mientras Yolanda Díaz ocupa un cargo relevante en el Gobierno en el que al mismo tiempo que le apoya impugna alguna de sus decisiones. La izquierda está acostumbrada a cabalgar sobre las contradicciones, que son más fáciles de sobrellevar si hay buenos resultados electorales. Los suyos serán imprescindibles para su propia supervivencia.