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Javier López-Galiacho

Javier López-Galiacho


El 'sobresaliente'

19/04/2022

La tauromaquia, vieja escuela de vida, ha regado con su rica jerga el español coloquial. Un día dedicaré un ensayo a señalar tanto vocablo o frase taurina que inunda la lengua castellana. Uno de estos términos es el de sobresaliente, como también la acción verbal de «ir de sobresaliente». El sobresaliente es un oficio dentro de la corrida de único matador o en el mano a mano entre dos matadores, que realiza un torero, normalmente de segunda fila, que está al quite por si a los matadores titulares les sucede un percance que les impida continuar la lidia. Si esto ocurre, se hace cargo de la corrida el llamado sobresaliente. Pero también el sobresaliente es una metáfora de la vida. Yo mismo he ido algunas veces de sobresaliente. Recuerdo acompañar en muchas clases a mi catedrático y maestro de Derecho Civil, el recordado profesor Pérez de Vargas, hasta que un día que cayó enfermo me llamó y me dijo: «Javier, mañana debutas como profesor en el aula magna del CEU, dando la clase sobre aspectos jurídicos de la reproducción asistida». De la noche a la mañana, pasé de ir de sobresaliente suyo, a debutar en el aula magna de mi vieja facultad católica y hablando, toma ya, de material reproductor. El pasado domingo de Ramos, ante el gravísimo percance de Emilio de Justo en su primer toro, un curtido sobresaliente llamado Álvaro de la Calle, tuvo que pechar con la lidia y muerte de cinco toros. Y lo hizo con gran dignidad. A mi amigo Antonio Lorca le dijo en el diario El País: «Me sentí respetado, nadie se fue de la plaza». Acabada la corrida, y tras salir por la puerta de cuadrillas con la vergüenza torera intacta, cogió de la mano a su hija y a pie se fueron a casa a cenar. Emociona conocer que el padre del sobresaliente, hasta su muerte había preparado mental y técnicamente a su hijo para afrontar con dignidad una tarde como esa. El oficio taurino de sobresaliente y su traslación metafórica a la vida, además de encarnar valores como la humildad y la sencillez, representa ese don que tienen los que saben esperar pacientemente hasta que les llega su oportunidad. 

ARCHIVADO EN: Cuadrillas, Toros, Semana Santa