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La amenaza viene del sur

Diego Izco (SPC)
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Las incorporaciones de Martial y Corona más la retención de Diego Carlos rearman a un Sevilla que sueña con la segunda Liga de su historia. Cuatro puntos y la visita del Madrid en el horizonte, claves

Lucas Ocampos, que va de menos a más esta temporada, celebra efusivamente un gol en medio de la piña del conjunto de Nervión. - Foto: José Manuel Vidal (EFE)

Con la fábula de los barcos de pesca el mercado del fútbol se entiende mejor. El mar es inmenso, el talento inabarcable y el dinero es finito. Hay aguas en las que los grandes pesqueros echan sus redes buscando el producto más selecto y caro. Es un mercado en el que nadie puede entrar sin una embarcación adecuada (muy cara, muy robusta y con enormes redes). Pero hay aguas 'menores' en las que los transatlánticos no entran… y es ahí donde los genios del 'segundo escalón' tienen que moverse. Son los fichajes de 8-10 millones de euros (igualmente, unas aguas en las que las pequeñas embarcaciones tampoco quieren entrar) en los que triunfan equipos como el Dortmund o el Leipzig, el Oporto, el Mónaco o el Rennes. Y donde tipos como Monchi se mueven… como pez en el agua.  
Es casi obligatorio citar al personaje antes de referirse a la historia actual, resumida fácilmente en un titular: 'El Sevilla es la amenaza'. La única amenaza, de hecho, a la previsible victoria del Real Madrid en la Liga 21/22. Las dos últimas incorporaciones (y no perder efectivos en el mercado invernal) lanzan ese mensaje claro y conciso, como juega Lopetegui y ficha Monchi. 

 

Hace 76 años

En algunas ocasiones, el director deportivo del Sevilla ha reconocido que fichar en el mercado de invierno «significa que te has equivocado en verano». Pero este año hay algo más allá: aunque la 'excusa' oficial para gastar nueve millones en una cesión y una compra de un jugador que quedaba libre en junio, subyace el 'este año o nunca', o sea, la ambición de ver cómo esa pesca de 'aguas medias' puede acercarle al primer título de Liga en 76 años (el único trofeo en las vitrinas hispalenses data de la 45/46). Son apenas cuatro puntos de desventaja y un Sevilla-Real Madrid en el horizonte de la jornada 32 (17 de abril), condiciones óptimas para soñar. 
Anthony Martial será la nueva punta de lanza del equipo. Llega cedido desde el Manchester United, donde sigue ostentando la condición de ser el séptimo fichaje más caro de la historia de los 'red devils': pagaron 60 millones, cifra solo por debajo de las desembolsadas por Pogba, Maguire, Sancho, Lukaku, Di María y Bruno Fernandes. Aterrizó con apenas 19 años y la 'promesa' de un futuro brillante… que no terminó de 'romperla' en la Premier: 56 goles en 175 partidos. El atacante galo, pretendido este enero por otros gigantes como la Juventus, reforzará un ataque inestable entre las lesiones de En-Nesyri, que está en la Copa de África, la irregularidad de Rafa Mir y la bisoñez del canterano Iván Romero.  
El 'Tecatito' Corona será otro atacante de semilujo para un equipo tremendamente robusto en defensa (la menos goleada del campeonato, con apenas 16 tantos encajados), pero poco goleador como para discutirle el trono al Real Madrid (34 dianas), de hecho ocupa la séptima posición. La segunda línea, con Munir, Ocampos, Suso, Rakitic, Lamela o más recientemente el Papu Gómez, es la clave del gol en el Sánchez Pizjuán, y la llegada del mexicano (más un 'agitador' o asistente que un goleador puro) refuerza la ofensiva. 

 

Se queda

La tercera noticia positiva del mercado de invierno llega en forma de continuidad: finalmente, Diego Carlos no se incorporará al Newcastle. Los ingleses, con la cartera llena tras la llegada al palco de un consorcio liderado por el fondo soberano de Arabia Saudí, querían al central brasileño… «pero la oferta, siendo buena, no era suficiente», dijo Monchi. La pareja de centrales del Sevilla está valorada en 105 millones de euros (45 el brasileño y 60 Jules Koundé) y tal vez el verano llegue con movimientos de 'aguas altas': los grandes de Europa pescando ya no en el mar, sino directamente llevándose la carga que consiguieron (a mucho menor precio) otros equipos. 
A falta de que eso suceda, al Sevilla le quedan cuatro meses de carrera. Por mucho que Julen Lopetegui tire de 'cholismo' («No miramos más allá del siguiente partido», repite una y otra vez), el ambiente en Nervión es de moderado optimismo: aunque la Europa League siempre sea un estímulo, pues nadie ha ganado tantas como el cuadro andaluz (seis títulos), el título de Liga 'pone' mucho a la afición. Aunque la competición corta siempre ha premiado el estilo combativo de estos equipos (¿No ganó Grecia una Eurocopa?), el Leicester demostró en la 15/16 que también se podían conquistar campeonatos de Liga desde la táctica y el físico. El 'milagro' de los 'Foxes' es hoy el trampolín de salida del optimismo sevillista. 16 jornadas, 48 puntos, tendrán la culpa. 

 

Europa

En efecto, la única distracción sevillista sería la Europa League, donde el equipo (tercero en su grupo de Champions) quedó emparejado con el Dinamo de Zagreb. La presencia de cuatro españoles (Barça, Real Sociedad y Betis) y 'cocos' como Nápoles, Dortmund, Oporto, Atalanta o Leipzig podría desviar la atención.