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Sergio Serrano es el finalista del premio de la Casa regional

Emilio Martínez
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El galardón por la reciente Feria de San Isidro se lo llevan los toledanos, Rufo y Téllez

Patricio Morcillo, Antonio Lorca y Juan Gómez Castañeda. - Foto: Carlos Paverito

Es una exageración y se habla metafóricamente, claro, pero se entiende. «Cuando se tiene en la mano un enorme triunfo hay que entrar a matar o a morir». Fue una de las frases, entre otras muy similares, que se escucharon en la última sesión de este año del Aula Taurina de la Casa Regional que sirvió para conceder el premio al mejor profesional castellano-manchego en la pasada Feria de San Isidro. Una expresión dedicada a Sergio Serrano, que en principio era uno de los aspirantes al galardón por su magnífica faena a su primer toro de Victorino Martín el pasado día 5 en el último festejo del serial, que no rubricó debidamente con el estoque. Sí acertaron sus colegas los toledanos Tomás Rufo y Ángel Téllez en sus respectivas actuaciones, lo que les valió para abrir la soñada Puerta Grande de la cátedra venteña. Y ahora, con posterioridad, también para hacerse con este veterano título que se les entregará una vez concluya la actual temporada. 

A la hora de determinar quién se apunta este premio, al que aspiran no sólo los matadores, sino también novilleros, rejoneadores, subalternos, y ganaderos, no se tiene en cuenta sólo los trofeos cortados por los de las tres primeras categorías, «porque en tal caso sería muy fácil determinar el vencedor», cual apuntó el intelectual y máximo mandatario de la Casa, José Fernando Sánchez, que presidió el acto- sino también el conjunto de sus respectivas actuaciones valorando la catadura de los bicornes a que se enfrentaron. 

Pero cuando esta valoración artística es muy similar, cual acontece con las faenas de los tres coletudos citados, es lógico que se decida por el uso de las armas toricidas y ahí perdió la batalla Sergio.

Como, por desgracia, el albacetense perdió algo mucho más importante y decisivo en el futuro de su trayectoria cual puede ser la soñada y utópica salida a hombros del coso más importante, decisorio y decisivo del planeta, la Monumental madrileña. De ahí que la frase con que se abre esta información, que pronunció Antonio Lorca, crítico taurino de El País, fuera secundada por otras, como la que aportó en el coloquio posterior al acto uno de los aficionados, que se la recordaba a su abuelo con el que empezó a ir a los toros en Albacete: «Cuando pasa un tren así, hay que tirarse a la máquina».

Lo que refrendó de nuevo Lorca, rememorando una entrevista a José Tomás, quien afirmó que a lo largo de una temporada hay que dar la cara en todos los cosos porque el público paga igual, pero «hay cinco o seis tardes para morir». Otro de los ponentes en este acto celebrado el pasado sábado fue Patricio Morcillo, no en su condición de presidente de la Asociación Cultural Albacete en Madrid, sino como abonado a Las Ventas y exigente aficionado.

 Este paisano bonillero, catedrático de Economía en la Universidad Politécnica y novelista, puso como ejemplo la forma en que realizó la suerte suprema el domingo 19 en idéntico escenario otro albacetense, el novillero José Fernando Molina.  Y es cierto, como recordó Morcillo, que después de sus labores muleteriles, que mantuvieron el nivel que ya había mostrado con el capote, «Molina sí que se tiró a matar o a morir, recibiendo sendas tarascadas de los bichos, sobre todo en el último, por fortuna sin cornada. Lo que le valió para abrir la Puerta Grande, seguro que algún nuevo contrato y entrar en el abono de la tierra para doctorarse en un cartel de lujo con dos figuras como El Juli y Roca Rey». 

Como es lógico, hubo asentimiento generalizado por parte del tercer otro componente de la mesa, también catedrático de Economía, aunque en la Universidad Complutense e igualmente escritor, el ciudadrealeño Juan Gómez Castañeda.

 Aparte de este fallo del premio, en esta que ha sido la última reunión en el actual curso del Aula Taurina se debatieron, como siempre de manera muy crítica, muchos otros asuntos respecto a la situación actual de la Fiesta. 

Fue con las interesantes y argumentadas opiniones de Lorca, Morcillo y Castañeda. El denominador común de los tres fue pesimista en cuanto al presente y también en cuanto al futuro «si no cambian rápidamente muchas cosas negativas, que yo creo que no lo van a hacer», cual reflexionó el crítico de El País con la anuencia de sus dos compañeros de mesa. 

Porque esta «interesante terna, que merece repetir y haremos todo lo posible por anunciarlos ya en la próxima temporada», como precisó con sentido del humor y entre ovaciones del público, el presidente de la Casa, coincidió en líneas generales en el diagnóstico. 

Que puede resumirse en cinco puntos sobre los que se pronunció Castañeda, y que vienen reflejados en su reciente libro Mis andanzas por la tauromaquia un recorrido por sus experiencias fundamentalmente como aficionado pero también como antiguo miembro del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad, propietaria de Las Ventas, «cuando servía para algo, no como ahora que se limitan a apoyar todo lo que les sugiere la propia Comunidad o la empresa», destacó.

La afortunada excepción.

Estos puntos son el abandono de ir a los toros de importantes y entendidos aficionados mayores a causa de la pandemia; el que no haya tasa de reposición para ellos- «algo fundamental en el aspecto económico», añadió desde sus saberes profesionales, a los que también asintió su colega Morcillo-; que la tauromaquia esté entendida como negocio a corto plazo; los movimientos antitaurinos de nacionalistas catalanes, torpemente de partidos de izquierda y de animalistas o falsos ecologistas, que es lo mismo; y que en la propia Fiesta, muy cutre a veces en su gestión y profesión, nadie trabaje para el futuro. 

El acuerdo del crítico de Lorca fue total, como dijo de inmediato, agregando que quizás en el análisis faltaba el hecho de que cada vez hay más público triunfalista de aluvión que sólo quiere que se corten orejas y menos auténticos aficionados, lo que acontece en todas las plazas, «incluyendo por desgracia a las de primera categoría, por supuesto con la de Madrid y Sevilla a la cabeza».

Una situación que empeora brutalmente en las de segunda, con bochornos como Alicante y Murcia, y por supuesto en las de tercera. A tal efecto, Morcillo quiso precisar y presumir de que dentro de tal desastre, Albacete también está afectado aunque quizás en menor medida, «salvo la reciente corrida de Asprona que no es representativa y sí la feria de septiembre».