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Illa, el negociador tranquilo ante el independentismo

M. Vergoñós (efe)
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El socialista es un diplomático de mano izquierda que, tras lidiar casi un año con una pandemia que nadie esperaba, triunfa en su tierra y logra 16 escaños más

Illa, el negociador tranquilo ante el independentismo - Foto: Ion Echeveste

El efecto Illa y el 14-F se alinearon ayer para aupar al candidato socialista del PSC, Salvador Illa, como ganador de las elecciones catalanas con 33 escaños, 16 más que en los anteriores comicios, y récord de votos con 638.354 sufragios. 

Si por algo se caracteriza el progresista es por su capacidad de diálogo, respeto y reencuentro. Es un negociador tranquilo que ha sido artífice de pactos municipales, actor relevante para atar apoyos clave en la investidura de Pedro Sánchez y responsable de Sanidad durante la crisis de la COVID-19.

Tras 11 meses en los que se ha convertido en el ministro con mayor presencia mediática, Illa regresó a Cataluña para relevar a Miquel Iceta como reclamo electoral de los socialistas. Después de lograr su objetivo ahora le toca intentar desbancar al independentismo de la Generalitat y formar Gobierno.

Nacido en 1966 en el seno de una familia trabajadora de La Roca del Vallès (Barcelona), se forjó en la política municipal desde muy joven y se convirtió en alcalde de su ciudad natal con solo 29 años.

Después de 10 años como regidor, tuvo cargos alejados de los focos, en la Generalitat y en el Ayuntamiento de Barcelona, hasta que Iceta le reclamó en 2016 para ser el secretario de Organización de la formación.

Con la máxima de «si se quiere llegar a acuerdos, se llega», promovió pactos postelectorales en toda la región con todas las fuerzas catalanas, desde la CUP hasta Cs, y dejó su impronta en una de las alianzas más polémicas: la del PSC y JxCat para hacer a la socialista Núria Marín presidenta de la Diputación de Barcelona.

Esa hoja de servicios fue la que lo llevó a la mesa de negociación con ERC para la investidura de Pedro Sánchez y, posteriormente, al Consejo de Ministros, en el que se hizo cargo de la Cartera de Sanidad.

En pocas semanas, Illa pasó de ser un desconocido para muchos a estar presente en los televisores de todos los hogares españoles.

Licenciado en Filosofía por la Universidad de Barcelona (UB) y MBA por la escuela de negocios IESE, Illa explica que, si no fuera político le gustaría dedicarse a la docencia.

Es madrugador, aficionado del Espanyol y para escapar del estrés acostumbra a salir a correr; de hecho, durante el último año se escapó en más de una ocasión hasta el madrileño Parque del Retiro acompañado de otro miembro del Ministerio, Olivier Bayón.

Si tiene que elegir un libro, se queda con La guerra del Peloponeso, de Tucídides, y para la pantalla opta por La vida de los otros, una de las joyas del cine alemán del siglo XXI.