Una moda con cuidado

E.R.J.
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Las profesionales de la estética insisten en la necesidad de una adecuada formación y material para realizar manicuras y pedicuras

Una moda con cuidado

No hay nada como la fama para impulsar una tendencia o fomentar una moda. La archipresente Rosalía es un buen ejemplo. Más allá de un estilo musical aplaudido por masas y puesto en duda por los más puristas, sus coloridos looks son imitados por miles de adolescentes de todo el mundo. Aunque si hay un rasgo que la identifica, son sus uñas. Afiladas, arriesgadas, cuidadas al detalle.
No es la causante, pero sí ha contribuido al auge que, en los últimos tiempos, experimentan las manicuras y, en menor medida, las pedicuras y que ha llevado a la proliferación del sector, lo que no está exento de peligros y amenazas. «El problema es que se han hecho muchos cursillitos de tres o cuatro días para integrar a las personas en el mundo laboral», denuncia Isabel Peña, presidenta de la Asociación Provincial de Estética en Albacete.
En tan poco tiempo, opina esta profesional, no da tiempo a aprender más que escasas nociones básicas, «pero no cómo son los cuidados de la piel o el tratamiento de la cutícula, por ejemplo».
los peligros. La desinformación, o la escasa preparación, desemboca, según plantea Isabel Peña, en amenazas para la clientela, como no usar adecuadamente productos o herramientas con las que se trabaja, y para el sector, puesto que «se traduce en un incremento de la economía sumergida».
Uno de los aspectos en los que más incide la presidenta de esta asociación provincial integrada en FEDA es en la diferenciación entre estos profesionales de la estética y los del ámbito sanitario. «Nosotros no podemos usar en nuestro trabajo cortantes, sólo limas o similares», aclara Peña. Esto quiere decir que una esteticien, o un centro de manicura o pedicura, «no se puede dedicar también a eliminar callos o a quitar ojos de pollo, porque no somos sanitarios y puede generar, si no se realiza con el material adecuado y convenientemente higienizado, problemas al cliente».
Y es que, insiste, «si no se adoptan las mínimas y necesarias medidas higiénicas, puede provocar hongos, irritaciones y hasta el deterioro de la piel».

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