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Fernando Fuentes

Fernando Fuentes


Ante lo imposible

24/05/2022

En la política no hay amigos. Tampoco enemigos. Todo depende del acuerdo al que se llegue. Y del precio que se pague por él. Es así de asquerosa. Y de fascinante. En tiempos de zozobra general, por cuestiones conocidas, y en la que la polarización vuelve, poco a poco, a mandar porque es lo que más conviene a los de siempre, esos pactos, que antes se presuponían antinatura, van a emerger como moscas en junio. Y es que, si es necesario abrazar al que ideológicamente está en tus antípodas, con el objetivo de alcanzar el poder, nada lo podrá impedir. La política bajuna que sufrimos en la actualidad no atiende a valores. No los conoce. No se trata de que su evolución, y adaptación a los tiempos que corren, den lugar a su no reconocimiento tal y como son, o eran. El problema es que ahora la inmensa mayoría de los que aspiran a ocupar un puesto en política, sea donde fuere, lo hacen sin lucir ni un ápice de vocación de servicio al pueblo y con una sola idea: aprovecharse de ella. En el Ayuntamiento de Albacete, como en otros muchos municipios, serán los acuerdos entre las diferentes formaciones las que otorguen el bastón de mando al próximo alcalde. Y como ya sucedió en 2018, y solo a un año vista de la cita con las urnas, todo está por ver. O, mejor dicho, por pactar. Y es en este punto cuando las diferentes posibilidades, haberlas haylas, pueden estar ya definiendo el Gobierno de la ciudad en su siguiente mandato. Todo apunta, con esa lógica que nunca funciona en política, que un pacto entre las derechas podría darles la victoria. Vox viene absolutamente lanzado, podría conseguir hasta cuatro concejales, y el PP -a pesar de llevarse una gran parte de los exvotantes de unos Ciudadanos en derribo- los va a necesitar para conseguir una mayoría que en solitario no logrará y lo sabe. Y es aquí donde, para estupor general, se plantea un nuevo e insólito escenario que podría rozar la astracanada. Se basa en la posibilidad de que, por cuestiones de afinidad local -o quizá más, de falta de empatía entre los lideres de los partidos de la actual derecha albaceteña- los ubicados más a la diestra parecen no descartar, con la rotundidad que sería de esperar, un amparo al PSOE que, a la postre, les facilitaría conservar el gobierno local. ¿Cómo se le queda el cuerpo? Y aquí la duda es si los socialistas aceptarían dicho apoyo, para poder completar lo que para ellos sería un extraordinario mandato completo, de dos años más cuatro. Yo lo tengo claro, ¿y usted?