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Diversos e integrados

Antonio Díaz
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El Recinto Ferial acogió, durante tres días, la novena Feria de las Culturas, una gran fiesta de la convivencia, con presencia de asociaciones y grupos musicales

Fiesta de colores HOLLI, para la que fue conveniente llevar ropa blanca y gafas de sol. - Foto: Rubén Serrallé

La Feria de las Culturas se cerró en el Recinto Ferial, que vivió tres jornadas marcadas por la afluencia de público, la música, espectáculos, talleres y gastronomía, en una novena edición singular.

El concejal de Igualdad y Participación del Ayuntamiento de Albacete, Manuel Martínez, valoró  este encuentro diverso e integrador, «que en el Recinto Ferial luce más y este año además, cada nacionalidad con su propia carpa, con nuevas nacionalidades como China o Estados Unidos y la verdad es que  es muy participativa y concurrida durante el fin de semana, con todo el mundo muy contento, los visitantes que perciben la diversidad cultural que hay en Albacete, como las propias asociaciones, que se muestran a la ciudad».

Unas asociaciones muy activas que hicieron moverse a todos durante el fin de semana, como en el zumbatón en familia de la mañana de ayer, con calor pero muy concurrido, al igual que la fiesta HOLI, que trasladó la alegría y el color de India hasta Albacete, con un baño de colores muy celebrado.

El arte estuvo muy presente con Musa Urban Art. Como explicó Gonzalo Montero, «este año hemos decidido hacer cartelería, con una explosión de pintura efecto acuarela».

También fue muy concurrido el baile de los encuentros de danza infantil y los talleres, como los talleres de danza oriental y como el agua también fue muy necesaria, en una jornada de mucho calor. Aguas de Albacete se ocupó de surtir a todos y, de paso entretener con sus talleres, muy concurridos por los pequeños y didácticos, de concienciación sobre el medio ambiente, aprovechamiento del agua.

La gastronomía no faltó en esta  festiva cita cultura, con platos típicos de Perú, como carapulcra, sopa seca o chicha morada o tamales. Paraguay  llevó  sus empanadas de carne de ternera o la sopa paraguaya, hecha con harina de maíz.

La de Marruecos fue una de las carpas más visitadas y lució sus  creaciones, pastel de carne o sus extraordinarios dulces,  bizcochos y tés servidos en el salón marroquí del recinto.

El expositor chino se encargó de escribir los nombres de todos los que se acercaron y para cerrar,  una gala de convivencia con música y baile.