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De la India a la Sierra de Albacete

José Iván Suárez
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Lanza del Vasto, seguidor de Gandhi y apóstol de la No Violencia, apadrinó una Comunidad del Arca junto al río Segura

La comunidad del Arca estaba en el paraje de La Longuera, junto al río Segura. - Foto: J.I.S.

Quien vivió con él sus últimos días, aún recuerda su presencia impresionante. «Era muy cercano y tenía empatía hacia los límites de los demás», nos cuenta alguien que le conoció en el paraje de La Longuera, junto al río Segura, en la Sierra de Albacete; la última de las comunidades del Arca que apadrinó. En aquel paraje escondido y único en el mundo, Lanza del Vasto dio sus últimos pasos. «Vibraba como si tuviera 30 años», nos sigue relatando. Lo cierto es que, en aquella Navidad de 1981, el seguidor de Gandhi, el apóstol de la No Violencia tenía ya los 80 años cumplidos pero mantenía intacto su mensaje. 
Hasta alcanzar su misión en la vida, el italiano Giuseppe Lanza di Trabia había caminado mucho. Nació en el seno de una familia aristócrata de Sicilia y tras estudiar en varias universidades europeas, entendió que necesitaba algo más allá de los libros. En aquellos años 30, el viejo continente se despedazaba. Como ha dicho el historiador Julián Casanova sobre el período entre las dos guerras mundiales, «la cultura del enfrentamiento se abría paso en medio de una falta de apoyo popular a la democracia. Los extremos dominaban al centro y la violencia a la razón». Mussolini había conquistado el poder en Italia, Hitler en Alemania y en Rusia se abría paso otra dictadura atroz. 
Lanza del Vasto no quería ir a la guerra así que se marchó en busca de Gandhi. «Saltando de un pie sobre otro, me fui a verlo a la India; encontré en él todo lo que buscaba y mucho más», recordó en una entrevista en Televisión Española, en el mítico programa A Fondo, de Joaquín Soler Serrano. Con Gandhi pasó seis meses. Después vagabundeó por dos o tres años más, para poder «respirar y estar bajo el cielo», decía y allí se convirtió a su propia religión. «Una noche supe que tenía que volver y fundar algo», confesó a Soler Serrano. Aunque antes de levantar su comunidad, escribió y uno de sus libros, Peregrinación a las fuentes, donde narraba su experiencia en la India, se convirtió en un inesperado éxito editorial.  

 

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