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"La cultura es muy importante para actuar con los presos"

Juana Samanes
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Cocinero antes que fraile. Su extensa carrera como actor le ha servido para entender perfectamente a los intérpretes y lograr actuaciones magníficas

El director francés Emmanuel Courcol (C) posa con el reparto de 'Un Triunfo'

No es fácil ser original más aún en el género de la comedia. Pero El triunfo, galardonada como Mejor Comedia Europea del año, lo consigue narrando una historia inspirada en hechos reales.  Protagonizada por Kad Meran, de  Bienvenidos al norte, su director es Emmanuel Courcol, conocido más por su faceta de actor. Llega a los cines el 25 de febrero. 

El germen de esta película es un documental  de una obra interpretada por presos en Suecia. Usted decidió cambiarlo de ubicación, país, época... ¿Por qué ? 

En primer lugar, porque para mí no tenía ningún sentido hacer una película que se desarrollara en Suecia. Quería dirigirme a un público muy amplio y la temática me pareció muy actual, no había ninguna razón para ceñirlo a una época concreta, por eso lo traduje a la Francia de hoy. 

El director de teatro Jan Jönson escogió la obra Esperando a Godot  para este innovador proyecto. ¿Conoce usted el motivo? 

Realmente, en la verdadera historia no ocurrió lo mismo que contamos en la película. Un director de una cárcel sueca vio a Jan en el teatro, interpretando la obra Esperando a Godot, y le invitó a dar unas charlas en la prisión. Cuando fue, les leyó trozos de la obra y fueron los presos los que le pidieron que hiciera esa representación con ellos. En mi película yo quería un protagonista más frágil, que vivía un mal momento.

Rodaron en una cárcel auténtica. 

Fui a ver una obra de teatro en París que se  había montado con presos y conocí Irène Muscari, responsable cultural de las Instituciones penitenciarias francesas. Ella me propuso conocer por dentro la cárcel.

¿La colaboración de Irène en la película contribuyó a que usted decidiera que la directora de la cárcel en su película fuera una mujer?

No, para el personaje me inspiré en una que había conocido en una prisión de Nantes, que era una mujer muy comprometida sobre la reinserción. Además, en Francia hay  muchas directoras de cárceles. 

La película defiende que el arte, en este caso el teatro, puede tener un efecto reformador para los presos. ¿Usted lo ha constatado?

Yo creo que la cultura es un vector muy importante para actuar sobre la personalidad del preso porque es una apertura a un mundo desconocido para ellos. No conocen sus posibilidades, les aporta confianza, seguridad en sí mismos.