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Pedro J. García

Pedro J. García


Papel mojado

03/06/2022

Morante de la Puebla, el gran reclamo de la corrida mixta organizada en Villarrobledo con motivo del Día de la Región, pero con ningún torero manchego, sino tres residentes en Andalucía, causó baja por resentirse de la cogida sufrida el pasado domingo en Aranjuez. Al día siguiente, el miércoles, estaba anunciado en Madrid, en la tradicional corrida de la Beneficencia, y algunos pusieron en duda su presencia en este festejo. Dirán que escribo a toro pasado, nunca mejor dicho, pero no tuve ninguna duda de que Morante haría el paseíllo en la plaza de Las Ventas y, visto lo visto, por fortuna para los aficionados, que disfrutamos de una de las grandes faenas del genio sevillano. 
La Fiesta recobra su nueva normalidad, como casi todo, por fortuna, y con ella todos los males que arrastra desde hace muchos décadas, como la falta de respeto al aficionado y al público, en este caso de Villarrobledo, que estoy seguro que se llevó una decepción por no poder disfrutar con el arte del mejor torero del momento, pero ya saben que el pez grande se come al chico y qué necesidad tenía Morante de la Puebla de arriesgarse en el coso albacetense y perderse la gran cita madrileña, máxime cuando el diestro no tendría problema alguno en conseguir el pertinente parte médico para causar baja.
Me viene a la memoria la figura del empresario Justo Ojeda, ya desaparecido, cuando en su etapa al frente de la plaza de toros de Zaragoza, cansado de que las figuras se cayesen de los carteles de la Feria del Pilar, la última grande de la temporada, decidió investigar y comprobó que algún parte médico estaba firmado por un ginecólogo.
La Fiesta recobra su pulso, con la misma falta de respeto de siempre al aficionado chico, y así nos va. La cuenta atrás para su fin sigue en marcha. Tictac...