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Miguel Romero

CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Vivir al límite

17/01/2022

Dijo Facundo Cabral que «nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente que no tiene límites y un corazón que pude amar mucho más de lo que suponemos».
Y realmente, cuando esperábamos que aquel 2021 cambiara nuestras vidas después de un intenso año de la Covid 19 y pudiera volver a dejarnos vivir en la alegría, en la superación, en la vuelta a la calma, no fue así; y ahora que teníamos la esperanza de que acabando el 2021, iniciáramos un nuevo año 2022 con otra expectativa bondadosa, parece que aún estamos dentro de la burbuja pandémica y nos lo vuelve a impedir.
Por eso, hay que reinventarse, renovarse, sentir que la vida a medio y largo plazo puede no dejarte pasar, y es cuando, la sociedad empieza a sentir que el vivir día a día, al momento, el Carpe Diem que nuestros filósofos del siglo XX auguraban, tiene pleno sentido.
Cierto es que nuestro concepto de vida ha cambiado. Sin embargo, en el cambio no está la solución si no somos capaces de vivir la vida con límites, con la profundidad del respeto a tu persona y a los demás.
El optimismo, la resilencia, vivir el aquí y el ahora y fluir, son elementos que debemos integrar a nuestra vidas para disfrutar plenamente de lo que nos ofrece el día a día. Y han sido muchos los autores, pensadores y figuras importantes de la historia en general que han querido dejar plasmadas en palabras invitaciones a experimentar ese lado placentero de la cotidianidad.
Pero lo difícil, sin duda, es saber dónde está el límite para vivir ese día a día, sin que pueda lastimarse el ejercicio de la dignidad y la situación de un mundo para todos.
Reflexionar sobre los límites, los sueños y lo esencial es clave. Un ser libre es aquel que reconoce su potencial y lo cuida, lo nutre, lo utiliza y lo expresa. Es un ser despierto. Ha dejado de culpar, de quejarse y de poner excusas. Ha asumido su plena responsabilidad y tiene una actitud de agradecimiento en cada momento. Es un ser relajado, a pesar de los tiempos que corren, porque es un ser que no se acomoda en zonas de confort ni pereza. Desde la serenidad –ahora más que nunca- sale de esos espacios limitadores de potencial para trascender y brillar. Para vivir en libertad hemos de conocernos mejor, cuestionar nuestras creencias, limpiar el almacén de los recuerdos que nos mantienen anclados en el pasado y vencer miedos que frenan y bloquean nuestra inmensa energía creativa.
Eso que a veces olvidamos, ahora, cuando los tiempos que corren son difíciles, dramáticos, llenos de incertidumbre, provocadores en esperanza, ahora, es cuando debemos aprender a vivir y a sentir, en libertad, con respeto, con dignidad, sin reticencias, pero haciendo que el día a día pueda servir de aprendizaje, de conversión a un nuevo sentir, donde todos disfrutemos sin el elemento de la discordia o la hipocresía. Apliquemos esa energía creativa que tenemos dentro, abramos el corazón y ayudemos, aprendamos, reinventemos, serenicemos el ambiente, creamos que sigue habiendo algo más que la banalidad y el sinsentido.

ARCHIVADO EN: COVID-19, Siglo XX