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Un encierro no es solo correr

I.M.
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No hay localidad de la comarca de la Sierra del Segura que celebre sus fiestas patronales en este mes y en los dos siguientes sin encierros

Elche tiene encierros incluso en febrero. - Foto: R.S.

Si uno se preguntase desde cuándo hay encierros  por  la provincia adelante en general y en particular por la Sierra del Segura la respuesta que obtendría es de lo más variada, no en vano, cada uno de ellos tienen su propia historia, su propio devenir. 

Así, según recuerda la Asociación de Turismo de la Sierra del Segura en su página web, en Liétor, por citar un caso concreto, está documentada su existencia desde finales del siglo XVI y principios del XVII con un doble fin, animar la celebración y recaudar dinero para el mantenimiento del hospital de pobres y de peregrinos, mientras que en Elche de la Sierra, por citar otro caso, en su forma habitual vienen corriéndose desde hace ya más de 200 años. No obstante, en el caso de esta última localidad segureña, algunas fuentes señalan igualmente que esta tradición vienen de mucho más atrás, del año 229 antes de Cristo, cuando los cartagineses o púnicos atacaron la antigua Elche y los nativos, se alzaron con la victoria y mataron al general atacante, Amilcar Barca, tras usar toros con teas prendidas en los cuernos contra sus adversarios. 

Visto esta historia tampoco es de extrañar, por una parte, que precisamente a Elche de la Sierra se le considere como la 'cuna de los encierros' en esta parte de la geografía de la provincia y por otra que los encierros de Elche, que se celebran allá por el mes de septiembre en honor a la patrona del pueblo, hayan sido declarados por la Junta como fiestas de interés turístico regional siendo, además, los únicos segureños con tal declaración.

Y es que estos encierros, los de Elche, como los de cualquier otro punto de esta Sierra no sólo suelen ser un motivo de sus fiestas, sino que también son un reclamo turístico que supone tanto la llegada de más de un corredor sea de los alrededores de la localidad  o de lugares más alejados expresamente para correrlo  y luego irse previo paso por algún establecimiento, como de más de un turista o visitante. Entre ellos  aquellos que, por el motivo que sea, fundamentalmente el formativo y el laboral, tuvieron que dejar de vivir en su localidad natal y que aprovecharán los encierros y las fiestas para visitar de nuevo su pueblo, los próximos o cualquier otro lugar de este entorno serrano.

Más visitantes, en definitiva, lo que van a suponer son mayores ingresos para la localidad y para la población en general, y en particular para un sector, el turístico, uno de los pilares, por otra parte, de la economía segureña. Más de uno de los serranos que emigraron tendrán la casa de su familia para alojarse en esos días, pero otros no, y en consecuencia, al igual que pasa con los turistas, deberán buscar donde quedarse dentro de la amplia oferta de plazas turísticas que hay a lo largo de toda la Sierra del Segura.

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