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Elena Serrallé

Elena Serrallé


Miguel Ángel Blanco. Secuestro y tiro en la nuca

13/07/2022

Qué curiosa es la mente, ¿no os parece? Cuando algo nos impacta de manera especial, lo conservamos en una vitrina sagrada de nuestra memoria y somos capaces de visualizar hasta el más mínimo detalle del momento en cuestión. Yo volvía de la piscina. Entré en casa y me recibió mi madre con la peor de las noticias, «han encontrado a Miguel Ángel Blanco en medio del bosque con un tiro en la nuca». Lloré.
Me sorprende, al tiempo que me entristece, que la mitad de los chavales de nuestra sociedad no sabe quién fue ni qué hicieron con él una banda de asesinos.
Miguel Ángel era un concejal de PP en Ermua. Tenía 29 años y una vida llena de proyectos, imagino. La banda terrorista, no olvidemos, terrorista, de ETA lo secuestró y amenazó con matarlo en 48 horas si el Gobierno no acercaba a los presos de la organización a las cárceles vascas. Fueron dos días lentos, pegajosos, angustiosos. Qué ilusos fuimos. Creímos que lanzando nuestras manos pintadas de blanco al cielo conseguiríamos que los asesinos se replantearan esa locura. 
Su cara en blanco y negro. La reacción de su padre en la puerta de casa cuando al llegar de trabajar eran los periodistas quienen le informaban de que a su hijo lo había secuestrado ETA, aquella expresión en el rostro de un padre al que golpean con ese mazazo no se borra de mis recuerdos. 
Y Miguel Ángel murió. Murió del tiro en la nuca. 
Y luego la gente se echó a la calle a gritar de impotencia a decir «basta ya», a llorar la rabia, a plantar cara al terror.
Ese fue Miguel Ángel Blanco y eso le hicieron.