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Antonio Pérez Henares

PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


El 20-M la cita es en Madrid

11/03/2022

El ya próximo 20-M muchos castellano-manchegos se van a encontrar en el Paseo de la Castellana en Madrid. Agricultores, ganaderos, cazadores, pescadores y toda esa gente que de una u otra manera es, vive, trabaja, sufre, resiste y persevera en el campo, por el campo y para el campo. Lo harán en la manifestación que ha unificado a todas las organizaciones agrarias, cinegéticas, ganaderas y de todos y cada uno de los sectores concernidos por algo que no ha hecho sino crecer, enconarse y acabar por hacer reventar la banasta.
La agresión continua, económica, vital, social y cultural que el medio agrario y quienes de él, en él habitan, cuidan y llenan, váyanse ya a tomar por ahí, los monsergas de la España Vaciada y todos los aspirantes urbanitas a caciques rurales, soportan cada vez más groseramente por parte de un Gobierno y unos postulados extremistas, delirantes e insensatos, empeñados en aplastar bajo unos dogmas estrafalarios, acientíficos, destructivos y esperpénticos presente y futuro tanto de producciones, como formas de vida estas de verdad sostenidas y mantenidas a lo largo de generaciones.
La Ley de Bienestar Animal, que el único bien lo tiene en el mentiroso título pues todo lo otro no es sino un gigantesco despropósito de un extremista que pretende desde cortarle los huevos a nuestros perros, que eso según él, es bueno mientras que es delito el recortarles el rabo, a poner los cimientos legales de prohibición de la caza y de todo lo que aporta y sostiene. Y por otros negociados, pongamos que hablo del ínclito Garzón, a agredir nacional e internacionalmente a nuestros productos cárnicos o a quedarse cruzados de brazos y dejar indefenso y crujir a impuestos a quienes sí trabajan y sudan mientras reparten miles de millones en chiringuitos, ante la ruina creciente de unos agricultores cuyos productos se venden a menos, en no pocas ocasiones, de lo que cuesta el recogerlos.
Son cientos las razones que van a llenar la Castellana. Y van a ser muchas decenas y hasta centenares de miles de voces las que van a decir que hasta aquí hemos llegado.
Verán como entonces, e incluso ya en este momento están ya saliendo, quienes en ese mismo Gobierno y curiosamente quienes son sus principales gestores, comenzando por el presidente y los más destacados ministros, van a decir que eso no es cosa suya, que no les gusta casi nada. Que es asunto de sus socios podemitas, que ya se sabe. Ya andan con eso ahora, a ver si frenan algo la riada, y luego si la movilización es muy potente aún lo pregonarán más todavía.
Y es cierto, estoy bien seguro de que hay ministros, presidentes autonómicos, diputados, senadores y alcaldes socialistas a los que, en efecto, hay cosas que no les gustan de un pelo y que piensan que esta ley y otras añadidas son una aberración y un disparate. Por hablar de casa, pues claro que el asunto incomoda a Page, le rasca a Caballero y les repatea a unos cuantos consejeros amen de a toda una recua de alcaldes.
Pero entonces ¿por qué no actúan en consecuencia? ¿Por qué se dejan llevar del ramal por los morados? ¿Por qué si no comparten la ley, la han aprobado en el Consejo de ministros y van a votarla en las Cortes? Vamos, que vale ya de milongas y que su palabra no vale cuando los hechos la abofetean y van en dirección contraria.
Tengo esperanzas. Si algo tiene el PSOE, en nuestra región desde luego, son las antenas de olfatear por dónde va el aire bien colocadas. Y esto no tiene ni vuelta de hoja, ni un pase ni se va a tragar nadie que digan que con ellos no va cuando son ellos quienes ponen su voto y estampan su firma. No pueden y lo saben convertirse, arrastrados por el rehalero Iglesias, que sigue al mando de la collera Montero-Bellara con el gozquecillo goloso Garzón entre el a ver que pillo y hasta cuando me dejan, en los enemigos declarados del medio rural, del mundo agrario y de las gentes del campo.
Tendrán que pegar, y lo pegarán, el ballestazo. Lo harán antes y con mayor claridad si el día 20-M no se ve el asfalto de la gran avenida madrileña. Cuando más gente haya allí más ganas van a tener de poner distancia con tales y tan tóxicos personajes. Así que por el bien de todos lo mejor es que haya un inmenso gentío, que se tome nota, que se actúe de inmediato, se rectifique y nos pongamos a ir al problema que tenemos encima y que nos va a colocar más que en un brete. No es bonanza ni golosinas lo que se nos viene, sino tiempos muy duros, pedrisco sobre albarda, de lo que llevamos pasados. Algo que habría que afrontar todo lo juntos que se pueda y poner el esfuerzo y las energías en lo que importa y que no es precisamente el andar capando perros. No está el tiempo para andar con gilipolleces. Ahora menos que nunca. Porque lo que nos estamos jugando es el cocido.