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El dios Odin se invoca en Navas de Jorquera

A.M.
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En una loma de la localidad albacetense se encuentra el único templo Odinista de España, donde la comunidad, reconocida como religión por el Gobierno desde 2007, celebra sus ritos y ceremonias

Ernesto García es el presidente del COE y responsable de dirigir las principales ceremonias de los odinistas. - Foto: R.Serrallé

Cuentan que Odín es el dios más importante de la mitología nórdica. Era hijo de Bor y de la gigante Bestla. Se casó con Frigg y fue padre de otros muchos dioses como Thor, Balder, Vidar y Váli. Hoy es el dios al que veneran en la Comunidad Odinista Ásatrú, una organización neopagana germánica que fundó en España en 1981 el albaceteño Ernesto García, natural de Navas de Jorquera, con la única intención de restaurar el Odinismo en este país.

Esta religión politeísta tiene siglos de historia. Ernesto García, gran conocedor de su pasado, asegura que los odinistas estuvieron en este país, pero ellos y sus ritos fueron prohibidos por la Iglesia católica, al igual que ocurrió con musulmanes y judíos. Tras pasar 1.600 años de veto,  Ernesto se decidió a poner en marcha el Círculo Odinista Europeo (COE), que ha estado propugnando el neopaganismo odinista como organización cultural, hasta que en 2007 pasó a ser una religión oficial reconocida por el Gobierno español.

Entre trámites y burocracia para legalizarla como comunidad religiosa, Ernesto García encontró en Navas de Jorquera, su pueblo natal, el lugar ideal para construir el templo de Odín: «Es aquí, en mi pueblo, en unos terrenos que tenía mi padre, donde hemos restaurado el primer templo Odín del mundo». Y es allí, en una loma de Navas de Jorquera, donde los odinistas -unos 9.000 seguidores en toda España- se reúnen cuatro o cinco veces al año para celebrar ceremonias y ritos que giran en torno a sus creencias y sus dioses.

Construido piedra sobre piedra, el templo de Odín cuenta con un amplio espacio para la convivencia y el alojamiento, que se comparte con un imponente altar, custodiado por arcos y columnas, en el que reposan artículos como cuernos, cuchillos, banderas, antorchas, bastones...

La misión de su rito odínico pasa, previamente, por establecer un espacio sacral desde el que invocar a los dioses. Es así como el espacio terreno deja de ser profano para convertirse en sagrado: «Conectamos con la divinidad de una manera espiritual y convocamos a nuestros dioses», explica Ernesto García, presidente del COE y allsherjargoói, el máximo responsable de la comunidad.

Erróneamente, mucha gente confunde a los odinistas con los vikingos, pero nada tienen que ver porque «procedemos de los visigodos; somos representantes de la antigua religión germánica». Y añade:«No somos reconstructistas ni recreacionistas que venimos a Navas de Jorquera a disfrazarnos; nosotros vivimos en el siglo XXI y queremos una religión del siglo XXI, nos apoyamos en la física cuántica, en el sentido de saber dónde estamos y qué es lo que hacemos, en el hoy y en el ahora, mirando hacia atrás, pero con la vista puesta en el futuro».

De hecho, el Círculo Odinista de España escribe en su página web que el Odinismo es una religión «para esta vida» que no aplaude fugas mentales ni paraísos ajenos a la realidad. Espiritualidad, autocrecimiento y felicidad plena son pilares fundamentales en una religión que quiere convertirse en una llamada a la alegría y a la esperanza «en este mundo tan gris y materialista, falto de metas elevadas y de ilusión». Para Ernesto García, Odín es la deidad múltiple, es la magia, el dios que no ha visto todo, el caminante que busca ser, ver, controlar, conocer... No en vano, Odín  sacrificó su ojo izquierdo en el pozo de Mimir, para poder acceder a la sabiduría infinita y conocerlo todo, eso sí, menos el futuro.

Los odinistas españoles dicen que sus dioses les aportan la fuerza y el coraje para seguir viviendo, el espíritu, la fuerza, la lucha... «Somos una religión que nos gusta la vida; sólo con nuestra fe podemos seguir viviendo».

Una fe y una creencia basada en nueve nobles virtudes: coraje, verdad, honor, fidelidad, disciplina, hospitalidad, laboriosidad, confianza y perseverancia.

Ernesto García llegó a la religión odinista por su padre, también natural de Navas de Jorquera. Sus cenizas descansan en este templo, convertido así en el primer cementerio legal odinista de España. Está configurado como los antiguos campos de urnas de hace más de 4.000 ó 5.000 años. Las cenizas del finado, en una urna, reposan en una construcción de ladrillos que se encuentra bajo una gran losa de piedra. Junto al padre de Ernesto descansa también el padre de otra odinista:«Yo mismo estaré aquí reposando», avanza el presidente del COE.

Son conscientes de las rarezas que pueden entrañar para la sociedad, especialmente porque no procesan religiones más comunes y mayoritarias.

Su estructura es democrática, todo se dedice en comunidad, en una asamblea que se celebra en el alfir, una especie de parlamento similar al que tiene Islandia.

Ernesto, ingeniero naval residente en Cartagena, está convencido de que si no hubiera conocido esta religión no estaría vivo. Tras sufrir una desgracia familiar muy traumática, «sin la fuerza ni el coraje de mis dioses y de mis antepasados yo no hubiera sobrevivido, me apoyé en ellos y pude salir hacia adelante».

Los odinistas creen en la reencarnación, en la concepción tripartita del alma. Sostienen que lo anímico es una parte sustancial de la persona, inseparable de su otra mitad físico-corpórea. Esta religión contempla la Fylgia o seguidora, un doble espiritual del «otro yo» vinculado a la persona y a la familia, atribuyéndole funciones tutelares; el doble físico o Harm, que sería la segunda parte en la que se divide el alma; y en tercer lugar el Hugr, el principio vital del hombre que está investido de él.

«Nuestra visión tripartita del alma proclama que existe una parte de ella que es externa al cuerpo físico, que no muere cuando el cuerpo muere, otra parte que desaparece cuando el cuerpo muere, y otra que es el principio vital que lo anima todo», resume el presidente del COE.

Tampoco son materialistas, están muy alejados de la riqueza, del patrimonio y del materialismo social o humano. Están convencidos de que el materialismo «es el gran enemigo contemporáneo; la ideología que carcome todo lo verdaderamente noble y elevado, para degradarlo a consideraciones meramente estomacales, genitales o dinerarias». El Odinismo es una religión que reconoce la dimensión trascendente de la persona, pero que no desecha, ni condena, su parte física y natural.

Al contrario de lo que ocurre con otras religiones más populares y seguidas, los odinistas creen en la diversidad de las manifestaciones divinas y humanas, sin que por ello exista dualidad antagónica y excluyente entre los planos sagrado y profano, de forma que cuerpo y alma también forman parte de un todo orgánico indivisible: «Los dioses, los hombres y el mundo son creados de la misma manera, pertenecen a un mismo entramado cosmogónico, por ello su ínter actuación es constante y accesible. La naturaleza es también un símbolo de lo sagrado que nos enseña un mundo  desigual: de este modo el Odinismo es una forma de sacralizar y ensalzar este mundo».

En la actualidad, la COE está radicada en 15 de las 17 comunidades autónomas de España, además de en Reino Unido, Portugal y América. «Nos tachan de locos y lo asumimos; los odinistas no somos fieles normales, sino una comunidad humana-cultural definida que profesamos la religión popular-autóctona. El Odinismo no es para todo el mundo ni para la humanidad, debido a que está enraizado en una interpretación de los fenómenos humanos y sagrados específicos», concluye Ernesto García.