El rebrote del Covid-19 empieza a pasar factura

C.G.
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La situación sanitaria, que impidió ayer el amistoso Munera-Almansa, y las carencias del protocolo del fútbol no profesional, incrementan las dudas sobre la competición

Imagen de un entrenamiento de pretemporada de la UD Almansa. - Foto: M.J. Simón.

El recrudecimiento de la pandemia de Covid-19 también está afectando al ámbito del deporte, y en especial del fútbol no profesional, que cuenta las escasas semanas que quedan hasta el comienzo previsto para el próximo 18 de octubre.
La situación en el país, especialmente en los diferentes territorios, está provocando la adopción de medidas excepcionales. Ayer, por ejemplo, hubo de suspenderse el encuentro amistoso Munera-Almansa, ya que el Ayuntamiento munerense cerró las instalaciones deportivas tras la detección de 16 casos de coronavirus en la localidad esta misma semana.
La prioridad de la salud pública se impone, pues, a la preparación de los equipos para el arranque de la liga, previsto para el próximo 18 de octubre. El caso del Almansa es uno de tantos que verán mermada su preparación para una temporada de desarrollo incierto.
Durante los últimos días, la FFCM mantuvo reuniones con los representantes de las distintas categorías para tratar esta y otras cuestiones.
El protocolo aprobado por el CSD y los diseñados por las federaciones han establecido unas pautas que deberán cumplir las entidades, tanto las medidas sanitarias generales como las propias de su actividad. Finalmente, en los casos en que se detecte una infección de Covid-19, se suspenderán inmediatamente los entrenamientos y la participación en la competición hasta que quede acreditado que el resto de miembros del equipo hayan dado negativo en los tests, nunca antes de siete días desde que se tenga conocimiento del positivo.
La cuestión central, que el protocolo del CSD deja en el aire, es quién se hace cargo y financia las pruebas PCR con que se detecta el virus. Tan solo «recomienda» que se efectúe una prueba «al iniciar los entrenamientos pretemporada o en su defecto 72 horas antes del inicio de las competiciones». El Gobierno deja en el aire el tipo de prueba, su financiación, la evaluación de su utilidad y si se debe realizar más veces con posterioridad, elementos que «serán determinados con criterios sanitarios, en el marco de los mecanismos existentes de coordinación con las CCAA», señala el protocolo.
Los clubes, que serán los responsables finales, carecen de medios para realizar un seguimiento, y probablemente también para implementar el resto de medidas, lo que abre un panorama incierto. (MÁS INFORMACIÓN EN LA EDICIÓN IMPRESA)