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Antonio García

Antonio García


Sintaxis

21/03/2022

Un profesor extremeño de bachillerato se ha hecho viral por poner un examen de sintaxis a sus alumnos. Lo novedoso de la noticia estaba en que las oraciones procedían de letras de Alizzz, un músico que escribe para C. Tangana, Rosalía y otros modernos. Y en letra pequeña se añadía que el benemérito dómine subía la nota si la prueba llegaba a oídos del autor de las grandes letras. En efecto, el músico se dio por enterado y agradeció el detalle. Sospecha uno que a profesores de este calado les interesa más ser famosos por un día que el aprendizaje de los alumnos. A un paso de la jubilación, y con un solo examen, ha obtenido más créditos (en likes) que en 30 años de oficio. Noticia complementaria a ésta es que el currículo de literatura va a ser remozado, dado que el temario actual de lecturas sigue anclado en obras ilegibles de la Edad Media y del Siglo de Oro que aburren al rebaño estudiantil. El narcisista extremeño no es más que una avanzadilla del nuevo currículo: obras -o referencias- atractivas para el alumnado y a ser posible conocidas por ellos, con lo que se contradice el espíritu de la educación de enseñar al que no sabe. Si los alumnos ya conocen a Alizzz, y no a los Beatles, lo suyo hubiera sido meterles a los Beatles, para que los conocieran. Previsiblemente, en los próximos años, Elvira Sastre y la hidra de tuiteros contemporáneos, tan sencillitos de analizar, desplazarán a Garcilaso, a La Celestina y a los poetas del 27, entre los cuales se está Vicente Aleixandre, maestro en disyuntivas inanalizables cuya casa de Velintonia se puso en venta estos días, lógico colofón a una educación que antepone el beneficio del éxito a los diálogos del conocimiento.