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«Lezuza es, a efectos prácticos y sentimentales, mi pueblo»

A.G.
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Héctor Uroz Rodríguez codirige el Proyecto Libisosa, como se ha denominado la investigación científica en el yacimiento íbero-romano de Lezuza, declarado recientemente Parque Arqueológico de Castilla-La Mancha

«Lezuza es, a efectos prácticos y sentimentales, mi pueblo»

Héctor Uroz Rodríguez codirige el Proyecto Libisosa, como se ha denominado la investigación científica en el yacimiento íbero-romano de Lezuza, iniciativa que cumplió un cuarto de siglo poco antes de que el enclave fuese declarado Parque Arqueológico de Castilla-La Mancha la pasada semana.

Doctor y Licenciado en Historia con Premio Extraordinario por la Universidad de Alicante, Uroz ejerce ahora de profesor asociado de Historia Antigua de la Universidad de Murcia, institución que también colabora en el proyecto. 

Como él mismo destaca, su vinculación con Lezuza va más allá de lo meramente profesional ya que fue su padre, José Uroz Sáez, el gran impulsor de la investigación en el cerro del castillo, iniciada en 1996 Con él y con José Antonio Molina Rodríguez, profesor titular de Historia Antigua de la Universidad de Murcia, comparte ahora las tareas de dirección. 

Comencemos por lo más inmediato, ¿qué puede suponer para Libisosa la declaración como Parque Arqueológico de Castilla-La Mancha?

No es sólo una cuestión de prestigio, aunque esto es importante en muchos aspectos y un orgullo para el pueblo de Lezuza y para la provincia de Albacete. A esa mayor visibilidad, se añade una mayor protección del entorno patrimonial y natural del yacimiento y unas mejoras en las condiciones de acceso y visitabilidad, que tienen que ejecutarse los próximos meses. 

Por lo que refiere a nuestro proyecto de investigación, que es mi ámbito de actuación o de responsabilidad directa, no me consta que vaya a haber cambios en el modelo de financiación o en la inversión a corto plazo.

Se cita a Libisosa como un yacimiento excepcional para conocer la transición de la cultura íbera al dominio romano, ¿qué factores lo convierten en un espacio de tanta valía histórica?

En época antigua se encontraba en un nudo de comunicación fundamental, de enorme importancia geoestratégica, lo que la dotó de una gran relevancia política y económica en época ibérica y romana (cuando obtuvo la máxima categoría jurídica: colonia con derecho itálico).

La excepcionalidad de Libisosa, para la investigación y la difusión del patrimonio, reside en la manera en que se han conservado sus contextos de la fase ibérica final y romana tardorrepublicana.

Monedas, armas, utensilios domésticos...son muchos los hallazgos de las últimas campañas que han generado expectación, ¿es de esperar que el trabajo depare sorpresas similares próximamente?

El conjunto material de esa fase no tiene prácticamente parangón en cantidad, calidad y variedad. Pero no hay que olvidar que lo más importante es su contexto, que es el que nos permite recomponer el puzzle de la historia, a través de esas piezas. 

Así y todo, teniendo en cuenta que el 90% del yacimiento está por excavar, es lógico pensar que lo mejor está por descubrir. Y, al mismo tiempo, no hay que perder de vista que todavía queda mucha tarea de estudio sobre lo ya descubierto.

En cuanto a esas campañas de excavación, ¿cuál es su funcionamiento, duración y quién participa?

Antes de la crisis financiera, contábamos con planes de la Junta, que aportaban de 20 a 25 peones y cinco técnicos durante tres o cuatro meses, lo que fue fundamental para el enorme empuje que se le dio a la excavación en los primeros tiempos.

Esos números, por lo que refiere a los técnicos, nunca se pudieron recuperar. Las campañas, que se siguen desarrollando en verano, se han reducido en duración y en recursos humanos. Seguimos contando con trabajadores contratados a través de planes de empleo del Ayuntamiento (tanto para labores de excavación como de puesta en valor) y con nuestro equipo de licenciados y estudiantes universitarios en prácticas. Sin la excelente labor que han hecho los trabajadores de Lezuza todos estos años, y el trabajo continuo de nuestros universitarios, no se entienden los resultados obtenidos.

La excavación es sólo una parte de la labor científica, ¿qué otros trabajos se llevan a cabo con los materiales encontrados y qué profesionales toman parte en ellos?

La excavación es, de hecho, la actividad que menos tiempo ocupa en Arqueología.  La mayor parte del trabajo se realiza en el laboratorio y eso es lo que más cuesta hacer entender. Sin ese trabajo no avanza la investigación, y aquí es justo agradecer y valorar la labor de Almudena Bejarano en la restauración, Nora Hernández en el dibujo, y José Luis Fuentes en la topografía y fotogrametría (y en cualquier innovación tecnológica). 

Además, la interdisciplinareidad es fundamental en cualquier proyecto de estas características y en Libisosa contamos con un equipo de cerca de una veintena de colaboradores (todos detallados en nuestra web) de distintas universidades, profesionales especialistas en cada materia y época que afecta al yacimiento, fundamentales para la publicación de los resultados. No solo historiadores y arqueólogos, sino también geógrafos, geólogos, biólogos, que garantizan que el análisis de los restos materiales, los contextos y el territorio sea lo más completo posible. 

El equipo de Libisosa está haciendo un especial hincapié en la divulgación, ¿considera fundamental que la sociedad conozca el valor de estos lugares para darles la relevancia que merecen?

Es que es ese esfuerzo de divulgación en redes lo que ha dado a conocer a Libisosa a la mayor parte de gente. Quedando reducida al ámbito académico, los resultados de su puesta en valor no serían los mismos. Requiere mucho tacto, tiempo, honestidad y creatividad, pero es fundamental en el siglo XXI transmitir de forma trasversal qué hacemos y para qué lo hacemos. Invito a quien no la conozca a que visite nuestra web y se dé una vuelta por nuestras redes sociales. 

Por otro lado, los medios de comunicación también habéis resultado esenciales, lo cual os agradezco especialmente, porque la prensa sigue siendo un gran altavoz, y tenéis vuestra parte de responsabilidad.

Desde fuera, Lezuza parece un municipio ejemplar en aspectos como la cooperación con el equipo científico o el empeño en difundir los resultados de su trabajo, ¿cómo es la colaboración con su Ayuntamiento y la sociedad local?

Me alegra y me satisface enormemente que esa sea la imagen que se proyecta. La relación con el Ayuntamiento es fundamental en lo económico y lo logístico, pero también en el aspecto humano. Mantenerla implica esfuerzo por las dos partes, empatía y pedagogía. Cualquier institución sabe bien que el equipo científico de Libisosa y el Ayuntamiento de Lezuza remamos en la misma dirección y hacemos piña ante cualquier inconveniente.

Respecto al pueblo de Lezuza, su perspectiva ha evolucionado con el tiempo, desde la extrañeza inicial a la identificación total con nuestra labor. Es complicado encontrar una familia que no haya tenido un miembro trabajando alguna vez en el yacimiento o cuyo negocio no se haya visto beneficiado por ello. Para la gente más joven, siempre hemos estado allí.

Precisamente hemos recibido quejas en los últimos meses de poblaciones donde se descubrieron yacimientos que no han dejado ningún legado o recurso visitable en el territorio, ¿entiende esas reclamaciones? ¿Cree que son un aspecto a solucionar?

No existe un modelo perfecto a aplicar, hay que adaptarse a cada circunstancia. Y tendría que conocer caso por caso la problemática, para manifestarme al respecto, y, aun así, no me parecería justo hacer demagogia en base a actuaciones sobre otros yacimientos. Cuanta más experiencia acumulas, más cauto te vuelves a la hora de (pre)juzgar. En esto también consiste tener criterio, aunque pueda parecer paradójico.

Además del municipio, ¿qué entidades públicas o privadas de Castilla-La Mancha colaboran con el Proyecto Libisosa y en qué medida?

Aparte del Ayuntamiento, la Diputación de Albacete, en los últimos años a través del Instituto de Estudios Albacetenses, ha dedicado recursos de forma ininterrumpida desde el primer año de excavación, en 1996, lo que ha sido crucial para el mantenimiento del proyecto. En retrospectiva, la Junta es la institución que más ha invertido, sobre todo antes de la crisis financiera.

En los últimos años, se ha mantenido una ayuda económica regional a través de proyectos de investigación cofinanciados, en nuestro caso con la Universidad de Alicante hasta 2018. coincidiendo con la jubilación de José Uroz, y con la Universidad de Murcia desde 2019, cuando se suma a la codirección mi compañero de área, José Antonio Molina. El respaldo académico de la Universidad me parece crucial en un proyecto de estas características, científico, pero con vocación formativa, en el que sus responsables somos profesores.

Por otro lado, necesitaríamos recuperar la inversión privada, que encontramos en diversas entidades financieras antes de la crisis. Sin esa inversión no habría sido posible, por ejemplo, la labor de puesta en valor y restauración que permitió proteger el edificio oligárquico iberorromano, uno de los grandes valores del yacimiento, con financiación de la entonces Fundación El Monte-Cajasol. El problema es que, como ese edificio, han aparecido otros que precisan de un tratamiento e inversión similares.

Fue su padre quien inició el proyecto de investigación científica en Libisosa, en el que puso mucho empeño, ¿supone ello una vinculación especial con el yacimiento o una responsabilidad añadida?

No sólo lo inició, sino que permanece al pie del cañón, dedicándole muchísimas horas y esfuerzo. Se jubiló de la Universidad, pero no de Libisosa, y efectivamente sin ese empeño no estaríamos donde estamos, por lo que consiguió y por lo que contagia. Respecto a mí, llevo 23 años excavando en Libisosa, más de media vida, 15 de ellos en la codirección: lo especial de mi vinculación es inherente a todo ese tiempo dedicado. Lezuza, como ya he dicho en alguna ocasión, es, a efectos prácticos y sentimentales, mi pueblo.