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El turismo sale del coma

Carlos Cuesta (SPC)
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La temporada estival marcará la recuperación de la hostelería de España, después de dos años con el pulso mermado, con unas previsiones que indican la vuelta a la velocidad de crucero

El turismo sale del coma

Después de dos años en estado crítico por las restricciones de la pandemia, la industria turística española confía en que la nueva temporada estival deje atrás la recesión y olvide los que sin duda han sido los momentos más difíciles que ha vivido este gremio en su historia.

No será fácil recuperar la velocidad de crucero que venía registrando año tras año con importantes crecimientos tanto en acogida de clientes, facturación y aperturas, como en contratación de personal.

España considera que se trata de una actividad estratégica que en 2019 llegó a suponer para la economía nacional el 12% del PIB y que el pasado año tan solo ocupó el 7,4% con el 30% de sus trabajadores aún en situación de ERTE.

Volver a registrar 83,7 millones de visitantes internacionales y ser el segundo país del mundo en número de llegadas supone un esfuerzo titánico y sin precedentes para el que el sector se está preparando, como bien puso de relieve en la última feria de Fitur, el pasado mes de enero, promocionando los destinos mejor valorados y los más competitivos.

El primer motor de la economía nacional aspira a ser nuevamente un revulsivo histórico generador de riqueza para esta nueva temporada de primavera verano, sin perder de vista la Semana Santa, una vez se ha superado la sexta ola de la variante ómicron y con las restricciones internacionales que se van suavizando y mejorando las condiciones para viajar y disfrutar del sol y la playa.

Según los expertos, España está ya en disposición de aumentar la brecha con los países del norte de África y volver a liderar el mercado con una oferta de calidad sobradamente reconocida, un servicio y un precio muy competitivo y, sobre todo, como destino seguro, después de la alta tasa de vacunación del país y las garantías del sistema hospitalario.

Para los economistas que analizan como mejorar el sector y estar entre los más competitivos del mundo «España siempre ha sido visto como un lugar seguro, con una cobertura sanitaria a años luz de otros países, lo que significa que con factores así se pone a esta industria en una posición aventajada respecto a otros competidores del Mediterráneo» que, aunque han evolucionado mucho para potenciar una oferta de gran calidad, aún están lejos de lo que ofrece el sector español en este momento crucial.

En esta línea, las políticas turísticas de empresas y destinos del sector se encuentran en el punto de mira para ser lo más eficiente y rentable posible. Se está trabajando con potentes modelos de gestión que analizan las oportunidades y la transformación que se ha experimentado esta fórmula económica de éxito frente a los países con menos recursos a la hora de invertir en factores diferenciadores como, por ejemplo, el capital humano, la innovación y el emprendimiento.

Se trata de una actividad que se presenta en el mercado con una imagen renovada, sostenible y más profesionalizada que, además, incorpora los objetivos de desarrollo sostenibles (ODS), con reducciones históricas de las emisiones que hasta ahora emitía el sector turístico, una característica en la que la mayoría de los competidores quedan muy por detrás de España.

Los analistas ya hablan de una nueva cultura del turismo con oportunidades de cohesión territorial e inclusión socioeconómica, lo que convierte a estos lugares en destinos vacacionales muy modernos e inteligentes con información en tiempo real de lo que ocurre, desde el clima, la ocupación, el servicio y los costes para que el viajero internacional pueda tomar una decisión con total seguridad y con la inmediatez que la innovación y la transformación digital permite.

La diferencia ya no solo está en el precio y el servicio, además de ofrecer unas excelentes condiciones de sol, playa y seguridad, ahora las mayores centrales de compras y touroperadores exigen a las grandes cadenas hoteleras las mejores garantías medioambientales como un valor añadido para sus clientes que cada vez exigen en mayor medida el cuidado del medio ambiente.

Innovación

La gran apuesta del sector es que ha sabido moldear su estrategia comercial tras la pandemia renovando aspectos que lo necesitaban y apostando por la diferencia y sostenibilidad como claves para lograr objetivos históricos como la desestacionalización o la mayor rentabilidad para un cliente que más que el precio valora la calidad de las instalaciones, la seguridad y los servicios y toda la innovación que oferta frente a su competencia.