"España nunca ha tenido cariño por la lectura"

Javier Villahizán (SPC)
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"España nunca ha tenido cariño por la lectura"

Política y poesía es una extraña mezcla que rara vez se produce, sin embargo, el protagonista de hoy tiene la habilidad especial de mezclarlas, aunque a veces confiese que se ha tomado el día libre. César Antonio Molina (La Coruña, 1952) es de esa clase de autores que ama la poesía desde hace medio siglo -acaba de publicar Para el tiempo que reste, Fundación José Manuel Lara-, pero también la política, no en vano fue ministro de Cultura y director del Instituto Cervantes, entre otros cargos.


¿Simbología o casualidad? En la portada de Para el tiempo que reste aparece una barca, con dos anclas y dos remos, ¿es la representación figurada de lo que se va a encontrar el lector?
Esa barca me ha acompañado toda mi vida porque está en una iglesia románicas maravillosa de Betanzos, un pueblo cercano a La Coruña, concretamente en Santa María de Azogue. Es muy simbólico porque representa una ofrenda hacia lo desconocido representado en la barca como el viaje de la vida y también el valor alegórico de las dos anclas las dos remos, que están aferradas en la tierra pero dispuestas a navegar. Tiene ese simbolismo de reflexión , de meditación sobre la vida, la belleza y la destrucción de la naturaleza.


¿Este libro es el balance de toda una vida , el descanso del guerrero, o todavía queda mucho por recorrer?
Mi primer libro de poemas se publico en 1974, Épica, y aunque he tenido miles de cargos, nunca he dejado de ser poeta porque nunca puedes ser expoeta, es una condición que te acompaña hasta la tumba. Es un libro de balance toda una vida riquísima, en la vida personal, intelectual, viajera, lectora, de caminante. Es un libro viajero, cosmopolita y con esa sabiduría de saber lo que se adquiere con el tiempo y con la vida.


¿Que representan poemas como La vejez, La calma o Quo fugis, textos que interpelan a un tiempo pasado y a un nuevo estadio? 
Cuando vamos en barca no solo recorremos el espacio, sino también  el tiempo y hay que ser conscientes de ese viajar en el tiempo; y en esa adaptación a cada tiempo, a cada época, a cada circunstancia que también nos ayuda a vivir. En ese tiempo recorremos lugares nuevos, nos adentramos en la medicina y en el conocimiento de nuestro propio cuerpo. 


¿Este libro es un buen antídoto para sobrellevar la realidad económica, política y sanitaria, tan presente actualmente?
La poesía es el único espacio que está liberado, es como una especie de lugar libre, pensamiento abierto, no mediatizado y eso es la poesía. Cada genero literario tiene sus características, pero la poesía es el menos mediatizado. La poesía tiene la libertad de decir y expresarse como quiera y además, como en mi caso, es muy cercana a la filosofía, al pensamiento sobre el existir y su infinito campo. Es donde siempre me he encontrado libre del todo.  


¿Por qué se lee tan poca poesía, apenas un uno por ciento?
Bueno, no se lee nada. Este es un país que siempre ha vivido en el analfabetismo, incluso promovido a veces por la situación política y social; pero a diferencia de Francia, Alemania o Inglaterra, en donde escritores como Balzac o Kipling tenían miles de lectores y su obra se publicaba en los periódicos, aquí no ha habido nunca afecto, cariño, una emoción por la lectura y hay vienen todos nuestros males.
Tampoco la educación en España ha sido la que tenia que ser, siempre ha sido un desastre y lo sigue siendo. Ya vamos por la octava ley de Educación, el primero saca una ley, el siguiente se la carga y de esta manera no se puede mantener una educación publica de calidad como la francesa. Hoy en los colegios, la lectura prácticamente no existe, la literatura apenas se da, el arte ha desaparecido, la mayor parte de los españoles no sabe en qué país vive, pues como no se enseña ni Historia ni arte ni nada, son zombis en un país donde la cultura es una cosa rara y complicada, y supuestamente aburrida.


Y ¿por qué se lee tanta novela?
Bueno, porque es un poco más distraída, pero los demás géneros dejan mucho que desear y mira que este país podría tener una creación literaria muy potente. Con casi 50 millones de personas este país podría dar más. El problema de nuestro país es la educación, siempre lo ha sido, ya lo dijo Jovellanos y Larra y los ilustrados, y Azaña y lo seguimos diciendo.


La educación es el top 10 de las prioridades...
Gracias a la educación no seguimos en las cavernas y subidos a los arboles y hemos podido avanzar. Además, no es que no sepamos el origen del mal de la educación ni cuales son las medicinas para atajarlas, pero no se ponen en práctica. 


Ocho leyes de Educación en 40 años de democracia, ¿por qué no nos ponemos de acuerdo para hacer una norma consensuada?
Eso demuestra lo incipiente que es todavía nuestra democracia. Es muy frágil, le queda mucho recorrido aún. Y también porque los partidos políticos están a sus cosas y no tienen una idea del Estado. Ellos actúan como empresarios, tienen su empresa y deciden por su empresa, pero el Estado, que es la empresa de todos, es otra cosa.


¿Va algo mal en nuestra democracia y más con la aparición de partidos extremistas en ambos lados?
Estamos hablando de poesía, no sigamos por ahí.


Como ha citado la ley de educación y al hilo de los nuevos acontecimientos, parece que aún será más complicado un consenso en materia educativa con los nuevos actores políticos a uno y otro lado del arco ideológico. 
No quiero hablar de política. Hoy me he tomado el día libre. Como diría nuestro maestro Umbral, he venido a hablar de mi libro (risas), que de política ya hablo incluso demasiado.


Perfecto. En todos los libros hay algo autobiográfico, o suele haberlo, ¿quizá en la poesía y en este libro en concreto el factor biográfico es más marcado?
Lo que pueda haber autobiográfico mío es una parte, como siempre, pero también hay un montón de referencias literarias, de lugares, de sitios, de naturaleza, de arte, de cine. Hay poemas como el de la Sirena del Misisipi que refleja la esencia de una película que siempre me ha gustado, la de François Truffaut, con Belmondo y Catherine Deneuve,  que es la expresión máxima del amor, muerte, dolor. 
Por eso mi biografía o mi autobiografía es la biografía de muchos, de muchos escritores, autores, cineastas, pintores, de muchas ciudades, lugares, que están unidos por el hilo de mi vida. Yo soy el hilo conductor de todo eso, pero no he sido ni soy un poeta realista, ni del género de la experiencia, sino que soy un poeta del pensamiento. Es, en consecuencia, una poesía muy viva, muy cosmopolita y de un saber adquirido con tiempo, viaje y esfuerzo.


Hablaba antes de la preocupación por la naturaleza. ¿Es nueva esta inquietud en sus escritos?
Siempre he tenido una preocupación en este sentido, porque yo nací y crecí en una ciudad como La Coruña, a 100 metros del mar, entre playas, dunas, faros, dólmenes... Imagínate  lo que en el imaginario significa todo eso. En todos mis libros hay una defensa fundamental de la naturaleza y una defensa del ser humano ante la naturaleza. Por eso me horroriza cuando se destruye el patrimonio natural y artístico. Como sucede en el caso de Siria, no solo se destruye las ciudades griegas, romanas, sino también todo un paisaje lleno de olivos, de pinos, de una naturaleza maravillosa.
El libro también es una advertencia sobre la destrucción a la que estamos sometiendo al mundo. Estamos en  un momento clave y muchas veces la naturaleza se subleva.


¿El ser humano se tiene que repensar?
Tiene que tomarse en serio a sí mismo porque el principal responsable de que eso suceda y quién lo va a sufrir es él mismo. No hay un mundo sin naturaleza, y en el pulso entre el ser humano y la naturaleza, siempre saldrá victoriosa la naturaleza. El libro clama por la naturaleza.


Parece que necesita volver a la tierra de la que uno partió para reencontrase con ese espacio natural.
En realidad nunca se parte, siempre va contigo, siempre te la llevas. Ya desde la antigüedad se decía que no por viajar dejas de llevar contigo los mismos problemas que tienes en tu casa sin moverte. El lugar donde has nacido, el paisaje, eso nunca se abandona y lo tratas de ir reconstruyéndolo y recuperándolo a través de la propia literatura y poesía.


¿Cómo gestiona su creatividad? 
A diario. Yo rescato una palabra, o una pregunta que mes has realizado, o una reflexión y de repente yo eso lo apunto y lo doy forma. No son solo reflexiones mías, sino de cosas de otros, de frases que he oído por la calle y después eso lo configuro en un poema. Yo nunca he hecho eso de escribir de siete a 10, nunca lo he hecho ni lo haré. 


¿Por que utiliza distintos estilos y estéticas, variopintas y mezcladas?
Si claro, es parte de la experiencia y de la edad, que ya es capaz de manejar la situación. Con el tiempo, al final atinas, es como el pintor, eres capaz de realizar un retrato realista, un paisaje impresionista, un abstracto. Ya tienes la práctica suficiente y yo me adapto a lo que quiero decir.


¿Cómo incitaría a alguien a leer poesía?
Que leyera. Leyendo nunca va estar solo, siempre estará acompañado, y vivirá muchas vidas. Si no se lee, solo se vive una vida, que a veces es divertida y otras aburrida y horrible. Pero si lees, tu vida la puedes acompañar de otras muchas, y esas otras muchas te acompañan, te ayudan, te hacen reflexionar y te hacen ser libre.


Imagino que César Antonio Molina, una vez publicado Para el tiempo que reste, vuelve a tomar a aliento con la intención de volver a publicar.
Sí, claro, este mismo año saldrá un libro mío sobre una guía literaria de Lima, y el año que viene en Destino seguiré con mis textos de ensayo sobre la cultura. Siempre he tenido muchos proyectos; soy una persona inquieta y no parare fácilmente. Y la poesía es compañía permanente.