El juez condena a Maje a 22 años de cárcel por asesinato

Europa Press
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El jurado creyó a Salvador, uno de sus amantes, y opinó que ambos actuaron de común acuerdo para perpetrar el crimen y que sería él quien ejecutaría la acción, motivo por el cual éste ha sido castigado a 17 años de prisión

María Jesús M.C., conocida como Maje, ha sido condenada a 22 años de cárcel por el asesinato a puñaladas de su marido, Antonio, en un garaje del barrio valenciano de Patraix el 16 de agosto de 2017. Uno de sus amantes, Salvador R.L., autor material del crimen, cumplirá 17 años.

Así se desprende de la sentencia dictada por el presidente del tribunal que juzgó a Maje y Salva ante un jurado popular y que consideró a ambos culpables del asesinato por unanimidad.

Para fijar las penas, el magistrado ha aplicado a Maje la circunstancia agravante de parentesco y ha apreciado la atenuante de colaboración con la justicia en Salva. En este punto, sobre la condenada destaca la "frialdad de ánimo" demostrada durante el juicio. Junto a la prisión, se establece una indemnización conjunta y solidaria a la familia de la víctima de 250.000 euros.

El juez condena a Maje a 22 años de cárcel por asesinato El juez condena a Maje a 22 años de cárcel por asesinato - Foto: POOL

Maje había negado durante la vista cualquier tipo de participación, planificación o deseo de la muerte de su marido y solo admitía haber encubierto a su examante, mientras que él confesó la muerte aunque aseguró que porque ella le pidió que lo hiciera.

El jurado creyó a Salvador y opinó que ambos actuaron de común acuerdo para perpetrar el crimen y que sería él quien ejecutaría la acción. Para ello, Maje facilitó las llaves del garaje a su entonces amante e información precisa de Antonio para que acabara con la vida de él a cuchilladas.

El presidente del tribunal juzgador ha recogido estas tesis y estima que todos los indicios contra los acusados, valorados en su conjunto y no uno po uno, aplicando los cánones señalados de lógica, razón y máximas de experiencia "ratifican la tesis acusatoria y eliminan cualquier atisbo de duda razonable en cuanto a la participación en la planificación de María Jesús en la muerte de su marido".

"Resulta sencillo representarse cómo ambos acusados, que mantienen una relación afectiva y sexual, a raíz de la muerte de dos compañeros de Antonio en un accidente, empiezan a idear la posibilidad de acabar con el marido de María Jesús; eligen un lugar y un medio idóneos para llevarla a cabo y resuelven ejecutarla trazando una coartada para el caso de ser investigados", añade.

A juicio del magistrado, "solo así se explica que se reúnan en la casa de la hermana de María Jesús horas después del crimen; que remita a su marido un mensaje sabiendo que nunca lo contestaría puesto que estaba muerto; que María Jesús finja a continuación ante la Policía cuando llega al domicilio y aún no se ha levantado el cadáver de Antonio que está preocupada por él; que se avenga a hablar con Salvador por un teléfono distinto al suyo; que pierda los nervios cuando éste le dice que ha llamado a la policía; que cuando su cuñado le dice que hay un sospechoso cuya detención es inminente concierte una cita con Salvador para hablar del tema; que en esa cita ambos muestren su preocupación sobre cómo explicar que Salvador entró con la llave que ella le había dado; que cuando es detenido Salvador manifieste que ella estaba implicada y, finalmente, que una vez en prisión ambos reanuden la relación afectiva", recopila el magistrado.

 

De absolución a 25 años  

La Fiscalía pedía para Maje 22 años de prisión por el delito de asesinato con la circunstancia agravante de parentesco y otros 18 años para Salva.

El letrado de la familia de Antonio Navarro, la víctima, solicitaba para la acusada la pena máxima por el asesinato, es decir, 25 años de cárcel, mientras que rebajó lo reclamado para Salva hasta los 16 años al estimar la atenuante de confesión. Entiende que sin su versión de lo que ocurrió hace dos años hubiera sido más difícil la condena de Maje.

La defensa de Maje reclamaba la absolución para su representada al considerar que no había quedado probada su participación en los hechos, mientras que la abogada de Salva reclamaba para su cliente siete años y medio de prisión al estimar las atenuantes de confesión y de reparación del daño.