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El emprendimiento rural florece

Carlos Cuesta (SPC)
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Miles de españoles han decidido en los últimos años abandonar las ciudades para vivir en el campo en busca de oportunidades que les permitan mejorar su profesión y su calidad de vida

El emprendimiento rural florece

Los pueblos de la llamada España vaciada están reaccionando hacia un nuevo modelo de vida que para muchos emprendedores cuenta con los alicientes y la rentabilidad económica suficiente como para garantizar una buena calidad de vida, incluso, mayor que las ciudades.

Se trata de un fenómeno que aún convive con un modelo tradicional en el que mucha gente de zonas rurales todavía sigue abandonando sus localidades en busca de mejores oportunidades profesionales, familiares, escolares, de ocio, sanitarias o de otra índole frente a otras que han tomado la decisión de emprender lejos de las ciudades con un proyecto de vida que se plantean como un reto para mejorar su salud, la calidad de vida y por el gusto de vivir en el campo.

Los economistas aseguran que se están detectando proyectos de emprendimiento que parten de personas, tanto hombres como mujeres, que buscan un plus en sus vidas y que para ellos el campo es una gran oportunidad profesional.

Desde el inicio de la pandemia, más de 100.000 españoles han abandonado las ciudades para irse al medio rural, según declaró el secretario de Estado para el Reto Demográfico, Francesc Boya en el balance de 2021, y la tendencia se mantiene al alza de una manera muy determinante. 

En este contexto, autónomos, asociaciones, empresas e iniciativas económicas apoyadas desde gobiernos regionales están fomentando el desarrollo de las zonas más despobladas con actividades agroalimentarias, industriales, talleres, incluso, profesiones liberales.

La población de zonas que temían el abandono y la desaparición de muchos de sus pueblos están viendo como llegan a sus localidades personas de todo tipo con diferentes intereses, incluso, profesionales cualificados que gracias a las nuevas tecnologías como el teletrabajo pueden realizar su actividad sin el estrés de la gran ciudad.

Para salir adelante, los pequeños municipios son conscientes que deben retener el talento y conectarse con el siglo XXI, algo que solo es posible mediante la tecnología.

El medio rural se ha convertido en un nicho de oportunidades para el emprendimiento de personas con menos recursos como los más jóvenes con buena formación académica, con ganas por apostar por una idea de negocio y  desarrollar un proyecto vital.

La aceptación que está causando esta nueva realidad de volver a los pueblos ha potenciado la creación de asociaciones y entidades que proporcionan apoyo a las personas que piensan abandonar los grandes núcleos urbanos para tener una vida más plena personal y profesionalmente.

Así, por ejemplo, la Asociación de Emprendedores Rurales (AER) nació hace ya 10 años y constituye un referente en la puesta en marcha de actividades de networking para perfiles profesionales muy variados, como consultores, diseñadores gráficos, abogados, psicólogos,... que están familiarizados con la digitalización y pueden desempeñar su trabajo desde cualquier lugar que tenga conexión a la red.

Mujeres

Otra de las organizaciones más importantes de este ámbito es la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur) que lleva trabajando más de 20 años en España y desarrolla su actividad en prácticamente todo el país ofreciendo asesoramiento a este colectivo que destaca por la constancia y el éxito de la mayor parte de los negocios que se emprenden. 

Los expertos destacan un factor que está ocurriendo con estos nuevos negocios montados a raíz de la COVID que están funcionando muy bien y creando un mayor impacto local, provincial e, incluso regional, que si estuvieran en una gran ciudad donde su visibilidad sería mucho menor.

Una fórmula que, además, favorece el comercio de proximidad, con costes más económicos y menor competencia que hacen del entorno rural poblaciones más habitables y donde las personas se encuentran más realizadas.