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«La historia del duque de Osuna pedía una novela»

Antonio Díaz
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El Museo Municipal acogió la presentación de Osuna, de Jaufré Rudel (Francisco Javier Sánchez Rodríguez). El autor estuvo acompañado en este acto por los editores de Chamán, Anaís Toboso y Pedro Gascón, así como por la actriz Ana Casas

Jaufré Rudel. - Foto: Arturo Pérez

El Museo Municipal acogió la presentación de Osuna, de Jaufré Rudel (Francisco Javier Sánchez Rodríguez). El autor  estuvo  acompañado en este acto por los editores de Chamán, Anaís Toboso y Pedro Gascón, así como por la actriz Ana Casas, que leyó un fragmento de la obra, que cuenta con ilustración de portada de María José López Cerro. 

Teatro, poesía, relato, ¿faltaba novela?

Sí, pero tampoco me había planteado cubrir varios géneros. La historia del duque de Osuna pedía una novela. 

¿Por qué ese interés por el personaje?

Llegué a Osuna a través de Quevedo. Con la mejor biografía de hay sobre Quevedo, de Pablo Jauralde. En ella habla del duque de Osuna y de  Quevedo, que trabajó para él. Investigué la vida de Pedro Téllez-Girón y Velasco, tercer duque de Osuna y me cautivó el personaje.  He estado varios años recopilando todo lo que encontraba de él y sobre la época en que vivió, porque también coincide con el reinado de Felipe III. 

¿Qué tiene de especial?

No dejó indiferente a nadie en su época, porque ere muy valiente, generoso, incluso dilapidó su fortuna, pero en contra de lo que hizo su padre, que la dilapidó en fiestas, él la gastó en armar ejércitos para guerrear en Flandes y en construir la mejor armada de todo el Mediterráneo, bastante más importante y numerosa que la de Felipe III. Consiguió intimidar a Venecia, la potencia naval de la época.  

¿Protagonista en la época de un Austria que se interesó demasiado por su reino?

Osuna parte de su vida la cubrió en el reinado de Felipe II también, pero digamos que lo más importante lo hizo en el de Felipe III que, como rey fue digamos, un rey ausente, por eso no hay tantos estudios sobre él. El gobierno lo cedió al duque de Lerma, Francisco de Sandoval y Rojas, el valido por excelencia. Todas las decisiones de calado se las pasó al valido y el rey se dedicó a cazar, bailar y disfrutar de la vida, aunque eso, al final, le pasó factura. 

¿Cómo es esta novela?

La obra se asemeja a una biografía novelada, porque escogí todos los hechos y anécdotas más importantes que hay sobre el duque de Osuna, que a mí me parece que tiene una vida muy novelesca, y las he plasmado en este libro. 

Está dividido en cuatro capítulos: Aventuras, aceros y labios, donde se narran todas las locuras de juventud; los demás capítulos son, Flandes, Nápoles y España.  

¿Ahí están todos los acontecimientos de su vida?

Claro, desde sus primeros años que pasó en Sevilla y Madrid, haciendo calaveradas, que se decía en la época, hasta que decide cambiar su vida, cambiar de aires y se marchó como soldado a Flandes, donde mandó dos compañías de caballería, incluso estuvo en Ostende. Volvió como un héroe, con heridas de guerra y no se conformó, en lugar de gestionar su patrimonio quiso alcanzar un cargo de importancia y en la época eran el virreinato de Sicilia y el de Nápoles. Fue virrey y llamó a Quevedo a Sicilia y lo mandó de vuelta a la Corte con 8.000 ducados para que reclutara voluntarios. Al final Quevedo lo consiguió, era un gran escritor y muy hábil. Entre Sicilia y Nápoles no paró porque era una época muy ajetreada. 

¿Una novela de aventuras?

Sí, aventuras no faltan. Lo que hago es avanzar en una historia para que no decaiga la acción, porque uno escribe lo que le gustaría leer y, al final, creo que al escribir estamos prolongando a ese lector ávido que hemos sido siempre y, por supuesto, me parece que Osuna es una novela de aventuras.  

¿Qué planes literarios tiene?, ¿continuará con novela?

Ya he empezado otra novela histórica, ambientada en la misma época pero con un personaje femenino como protagonista y me guardo el nombre. Fue una dama de la Corte, muy importante, con mucha influencia y una vida peculiar. Me parece un personaje muy interesante y tengo ya un par de capítulos. Espero que pueda terminar a lo largo de este año. 

Por lo demás, tengo una obra teatral que está sin estrenar, Mundo nuevo y por el momento esos son los proyectos, porque la novela requiere mucha concentración.  Algún poema suelto hay, pero no puedo pensar ahora mismo en otra cosa.