Jesús Alfaro González

Jesús Alfaro González


Construcción en madera: ¿una entelequia?

06/09/2022

Siempre que hablo con alguien de construcción en madera pone la misma sonrisa, a medio camino entre la conducencia y la incredulidad. Imagino que piensa: «¿No te contaron el cuento de los tres cerditos?».
Forma parte de nuestra idea general de la construcción 'para toda la vida'. Pretendemos dar a nuestras edificaciones un halo de eternidad que supere nuestro ciclo vital. Buscamos que sean patrimonio (inversión) que podamos dejar a nuestros hijos… pero no tenemos ningún recato en demoler lo que nos dejaron las generaciones pasadas cuando consideramos que está desfasado o viejo. Por lo tanto, demolemos (generamos residuos) lo preexistente para levantar (con un gran consumo energético) una nueva obra con materiales 'eternos' que consumirá mucha energía durante su vida útil y, también, cuando las generaciones futuras decidan que debe demolerse.
Lo que nos legaron nuestros antepasados tenía (tiene) una sabiduría de economía de medios y aprovechamiento sostenible innata. De forma inconsciente (¿seguro?), se construyeron edificios que disponen de mecanismos de autodemolición cuando dejamos de usarlos. Así, muchos pueblos se habrán hundido en unas décadas y sus materiales habrán vuelto al terreno del que salieron. Sin embargo, ¿cuánto costará a las generaciones venideras demoler, transformar, rehabilitar lo que estamos construyendo? Nuestra conciencia solidaria aparece cuando hay que dar ayuda inmediata (terremotos, volcanes, hambrunas, etc.) pero no existe cuando pensamos en el futuro. Nuestro futuro acaba con nuestra esperanza de vida. Estamos malgastando y destruyendo de manera imprudente lo que pertenecerá a otros. Y no estaremos aquí para que nos demanden por ello. De ahí nuestra impunidad irresponsable.
Todas estas cuestiones deberían ser suficientes para hacernos reflexionar y cambiar nuestros hábitos de vida. Pero no es así. Ni siquiera los avisos catastróficos que la naturaleza va dando parecen afectarnos, por muy cerca que los tengamos. Solo veo un elemento concienciador que funciona: el bolsillo. Estamos viendo cómo la energía alcanza unos precios desorbitados y cómo ese costo se repercute en productos y servicios. Somos conscientes de que uno de los grandes agujeros en nuestros bolsillos es el de la climatización de nuestros entornos. Todo el mundo anda preocupado por conocer cuál es la energía o el sistema de climatización más barato (¿gas, electricidad, energías renovables, gasóleo, biomasa?) y olvida que la energía más barata es la que NO se consume.
Nuestras demandas actuales se ponen en cuestión para 'ahorrar energía': horarios de consumo, electrodomésticos más eficientes, disminuir la calefacción, bajar el aire acondicionado... Pero el principal ahorro está en demandar menos; y para ello debemos tener edificios mucho más aislados que no solo no consuman, sino que, además, produzcan energía.
El reto parece claro y las circunstancias se van alineando en una dirección concreta. Incluso las subidas de los materiales habituales de construcción hacen posible pensar en alternativas fuera del circuito de transporte y grandes almacenistas habitual. Volvemos a mirar a nuestros antepasados. Hasta mediados del siglo pasado, la mayoría de las construcciones requerían muy poco material de construcción que no fuera autóctono. No había transporte de materiales o era mínimo y muy específico.
La madera, el único que podemos sembrar y recolectar de manera infinita, que podemos 'crear' casi en cualquier latitud, pasa a situarse como un material que puede dar respuesta a las necesidades planteadas. Se necesitará una transformación forestal de su producción, industrial de su elaboración y laboral para su puesta en obra de manera efectiva.  Nada imposible si la demanda va en ese sentido.
El planteamiento de investigación, desarrollo de iniciativas y puesta en funcionamiento de empresas que se orienten en esta dirección es uno de los objetivos fundamentales de UFIL (Urban Forest Innovation Lab). Tener un planteamiento circular y holístico del problema y la solución es fundamental para llegar a propuestas posibles y con aplicación inmediata. La construcción en madera entendida de manera amplia (estructura, particiones, carpinterías, cerramientos, aislamientos, solados, acabados de paredes y techos…) es un campo con un futuro inmediato innegable y con una proyección profesional más que asegurada en la transformación inevitable del sector de la construcción y la rehabilitación.