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Las plantaciones de frutales en CLM se duplican en un lustro

L.G.E.
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La mayor parte se dedica al almendro, con 155.597 hectáreas, pero también hay 44.849 de pistachero

En 2016 y 2017 se plantaron unas 25.000 hectáreas más de almendros cada año. - Foto: Rueda Villaverde

Albaricoqueros, ciruelos, higueras, almendros o pistacheros... La superficie que hay plantada en Castilla-La Mancha de árboles frutales no cítricos está ya en las 216.745 hectáreas. Así lo recoge la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos de 2021 que ha elaborado el Ministerio de Agricultura. Este informe compara la evolución de la superficie cultivada en los últimos seis años, que se ha duplicado si se compara con el dato que había en 2015, de 98.219 hectáreas. No ha dejado de crecer año tras año y de una manera bastante constante. Destacan las subidas de 2016, cuando se sumaron 24.564 hectáreas y 2017, con otras 26.335. En 2018 se incrementó en 17.865 hectáreas, en 2019 en 15.461, en 2020 fue en 16.646 y ya en 2021, el último año del que hay datos en este informe, la superficie de frutales no cítricos sumó 17.665 hectáreas y superó así la barrera de las 200.000.

Con los datos que hay en estos momentos el apartado de árboles frutales no cítricos se acerca a la mitad de la superficie que tienen otros cultivos más extendidos en la región, como el olivar, que roza las 450.000 hectáreas o el viñedo con 461.000. Los frutales también han superado con creces la superficie total que se dedica a Castilla-La Mancha a cultivos industriales, que suman en conjunto 166.135 hectáreas. En las industriales están el girasol, la colza o las aromáticas, por ejemplo. También los frutales superan, y se podrían decir que casi doblan, al total de superficie dedicada a leguminosas, pues las lentejas o guisantes de la región suman en total 110.326 hectáreas. 

¿Dónde está la clave de este crecimiento? Una parte fundamental de la culpa la tiene el almendro, pues la mayor parte de la superficie de frutales es de plantaciones de este árbol. En Castilla-La Mancha ya suman 155.597 hectáreas. Albacete lidera la apuesta regional por el almendro, con 67.828 hectáreas, seguida de las 33.447 de Cuenca y de las provincias de Ciudad Real y Toledo, casi empatadas a 26.000. 

Si el almendro es el principal culpable, no se queda atrás el pistachero, con 44.849 hectáreas. En este caso destaca Toledo con 14.429 hectáreas y Ciudad Real con 13.066.

Ya a más distancia están las 3.913 hectáreas que hay para nogal, la mitad de ellas en Albacete. De higueras hay 1.671 y casi todas están en Toledo (1.654), concentradas sobre todo en la localidad de Cebolla. De albaricoqueros hay 1.936 hectáreas, que también se dan en su práctica totalidad en Albacete, en los campos de Hellín y Tobarra. 

El olivar va camino de empatar al viñedo

Son dos de los cultivos tradicionales de la región y forman parte de la histórica trilogía mediterránea junto con el cereal, pero las tendencias del olivar y el viñedo en Castilla-La Mancha son opuestas en los últimos seis años, según indica la comparativa de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos de 2021. En el caso del olivar no deja de crecer año tras año. En 2015 había 413.028 hectáreas y en 2021 ya sumaban 449.388. La subida ha sido de 35.360 hectáreas, un 8,8 por ciento. Hay que recordar que, por detrás de Andalucía, Castilla-La Mancha es la segunda mayor productora de aceite de oliva de España. 

Sin embargo, la superficie de viñedo en Castilla-La Mancha va en ligero retroceso. En 2015 estaba en 473.268 hectáreas y en 2021 había bajado a las 461.298. La reducción ronda las 12.000 hectáreas, un descenso del 2,5 por ciento. Con todo, Castilla-La Mancha puede seguir presumiendo de tener el mayor viñedo de Europa y de ser la principal región productora de vino del país. 

Estas tendencias al alza del olivar y de pequeña caída de viñedo podrían llevar a que en un futuro próximo, la superficie dedicada al olivo empatase o superase a la que hay para vid. En estos momentos, la diferencia está en 11.910 hectáreas a favor de la vid. 

Esta encuesta refleja que el regadío está mucho más implantado entre la vid que entre el olivo. La gran mayor parte del olivar de Castilla-La Mancha, con 376.000 hectáreas, es de secano, es decir el 84 por ciento del total. En cambio, en la región hay algo más viñedo de regadío que de secano. La superficie de vid que se riega es de 235.000 hectáreas, que son unas 10.000 más que las que hay de secano. 

¿Y qué ocurre con la tercera pata de la triada mediterránea, el cereal? Para empezar, hay que reconocerle que no hay otro cultivo al que se le dedique más superficie en la región, llegando a 1,3 millones de hectáreas. Esta cifra va variando según los años. En 2015 o 2019 se superaron los 1,4 millones, pero en 2018 o 2020 bajaron de 1,3 millones.