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Editorial

La cumbre de la OTAN, un reto en seguridad y para la marca España

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Madrid acoge a partir de hoy, con la recepción a los mandatarios, una cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte que debe acordar la nueva estrategia militar de occidente para los próximos años y que se encuentra condicionada por la coyuntura bélica actual y por la amenaza que suponen tanto Rusia como su principal aliado, China. Este encuentro, de vital importancia para el futuro de la organización, se celebra 40 años después del ingreso de España y la casualidad ha querido que en ambas fechas el Gobierno del PSOE se encontrara con rechazos internos; en el primer caso, por parte de un sector de su propia militancia; y en este, por las críticas sostenidas de su socio en el Ejecutivo. A la espera de comprobar qué declaraciones hacen desde Unidas Podemos a medida que se desarrolle la agenda de la reunión, la participación el domingo de algunos altos cargos en la manifestación de rechazo ante la cumbre no parece el mejor punto de partida para una cita internacional que va a marcar también el estado de salud de la marca España.

La guerra de Ucrania está demostrando cómo los efectos de un conflicto pueden extenderse, en el tiempo y en el espacio, en un mundo que ahora ya comienza a cuestionarse las ventajas de la globalización. La respuesta que la OTAN, más unida que nunca ante la agresión rusa, acuerde en el encuentro de Madrid va a resultar determinante para averiguar el grado de acción que tienen los diferentes gobiernos a la hora de contrarrestar los efectos colaterales de un enfrentamiento cuyo futuro más inmediato se antoja incierto. EEUU, por su parte, debe reforzar su papel de árbitro en el nuevo orden mundial, con Europa como aliada, en un escenario cada vez más polarizado.

 La reunión de los representantes de los países pertenecientes a la OTAN ha venido precedida, además, de un asalto masivo a la valla de Melilla que se ha saldado con 23 inmigrantes muertos. La postura de Marruecos en este hecho, así como la importancia de su vecino Argelia en el suministro de gas a Europa, aconseja que la cumbre apruebe también una mayor vigilancia a la frontera sur, a pesar de que sea en la este donde se concentran actualmente las mayores amenazas. 

Lo que parece claro en cualquier caso es que la OTAN está abocada a ampliar su radio de acción buscando aliados entre los países que hasta ahora permanecen neutrales y debe subir el gasto en Defensa, un extremo que también ha originado tensiones en el seno del Gobierno español. La cultura de la no violencia es loable desde un punto de vista filosófico, pero no puede llevar a los países a una ingenuidad infantiloide cuando la seguridad de Europa puede verse en entredicho.