La nueva torca se abre camino

Jonatán López / Arcas
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El Instituto Geológico y Minero estudia el nacimiento de la dolina del Complejo Lagunar de Arcas (Cuenca). El Ayuntamiento espera el análisis para tomar una decisión y restablecer la carretera del camino que une la localidad y Villar de Olalla

La nueva torca se abre camino - Foto: Reyes Martí­nez

Todo comienza cuando el agua subterránea disuelve los sedimentos solubles del interior de la tierra y los materiales de los estratos que están más cerca de la superficie se deforman y se deshacen. El proceso puede ser lento, poco a poco, hasta que de repente el techo se precipita y el cielo se abre bajo nuestros pies. El tipo de material del suelo, su capacidad de filtrar el agua y su resistencia son vitales para que se forme lo que geológicamente se denomina dolina.
Quizá no le suene el término, por aquello de que tiene origen en Eslovenia y se relaciona con la región del Karst –de ahí el llamado relieve kárstico–, pero seguramente que entenderá mejor su significado si se recurre a la palabra utilizada en el castellano: torca. ¿Quien no conoce las famosas depresiones de Los Palancares, las de Lagunaseca, o los numerosos complejos lagunares que acumula la provincia de Cuenca?
La nueva dolina o uvala de Arcas, también enCuenca, ya se había formado antes de las últimas lluvias de diciembre, pero las intensas precipitaciones pudieron acelerar un proceso irreversible que cada equis tiempo sucede. Hasta que el techo o el suelo, según se mire, cedió en la tarde de aquel jueves 26 de diciembre.  Este fenómeno, a un kilómetro de distancia de Arcas y junto al camino que une la localidad con Villar de Olalla y su pedanía, Ballesteros, fue agrandado sus dimensiones en las horas siguientes, hasta que el camión de la basura se percató y dio rápida cuenta de lo que pasaba. El agua, de forma violenta, trataba de abrirse paso en su camino.
Los geólogos del IGME recabaron pruebas hace una semana para realizar un estudio de la topografía del terreno. Los geólogos del IGME recabaron pruebas hace una semana para realizar un estudio de la topografía del terreno. - Foto: Reyes Martí­nezUn mes después la dolina no solo no ha aumentado su tamaño sino que amenaza al camino que, por precaución, el Ayuntamiento de Arcas cerró al tránsito de vehículos para evitar males mayores.
La nueva torca se une a las cerca de 40 que forman la Reserva Natural de Arcas o Ballesteros –declaradas en 2002– y del complejo lagunar de Fuentes. Este sistema, único en Europa por producirse en terrenos yesíferos, está asentado sobre el río San Martín, se constituye por dolinas de tipo permanente y temporales y acumula una rica fauna (Grullas, cigüeñelas, milanos, aguiluchos, etc).
La mayor de las lagunas, dicen los estudios geológicos, tiene un diámetro de 70 metros de longitud. Otras, aunque no tan grandes de tamaño, tienen una profundidad de hasta 14,3 metros. La nueva dolina cuenta en la actualidad con un diámetro de más de 10 metros y se estima que la profundidad es cercana a los siete metros. Hace 41 años, en 1978 se formó la última laguna conocida. El proceso fue idéntico al ocurrido hace unos días.
Vista aérea de unos de los conjuntos de dolinas que forman el complejo lagunarVista aérea de unos de los conjuntos de dolinas que forman el complejo lagunar - Foto: AYTO ARCASEl IGME. Carlos Camuñas, Mario Hernández y Juan Carlos García, miembros del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y de su servicio de trabajos aéreos son los encargados de analizar el fenómeno, determinar los porqués y vaticinar, en la medida de lo posible, su evolución. Si la dolina crece exponencialmente en las próximas semanas podría afectar seriamente al trazado de este camino que, aunque parezca poco transitado, da un buen servicio a los vecinos de ambas localidades y permite conectar la Nacional 420 (la conocida como carretera de Alcázar) con la N-320 (carretera de Valencia).  
García, uno de los técnicos encargados de elaborar el informe  gracias al convenio entre el IGME y la Diputación Provincial, explica que para saber si hay un hueco debajo de la carretera habrá que emplear la geofísica –parte de la geología que estudia la estructura y composición de la tierra y los agentes físicos que la modifican–.
Esta semana pasada, los expertos se desplazaron desde Madrid para hacer un estudio topográfico pormenorizado que incluyó fotogametría con drones, toma de muestras de agua del nivel freático para comprobar su  composición y la capacidad de disolución, y el examen de los terrenos aledaños para observar la geología colindante. «Las fotos aéreas nos van a indicar el estado actual de la dolina, comparada con las fotografías que se tomaron en el inicio y anteriores al colapso. Con los datos topográficos se estimará el volumen del colapso y se harán otro tipo de análisis que indicarán la existencia de huecos bajo la superficie», cuenta el experto, que avanza que «no es descartable» que la torca pueda seguir creciendo.
nos de los geólogos analiza la composición del agua, su contenido y su capacidad de disoluciónnos de los geólogos analiza la composición del agua, su contenido y su capacidad de disolución - Foto: Reyes Martí­nezSalvar la carretera. Más allá de lo interesante que pueda ser el fenómeno, el Ayuntamiento de Arcas se muestra preocupado por el incordio y molestia que podría suponer a los vecinos. El alcalde, Joaquín González Mena, espera conocer los resultados para tomar una decisión que bien podría ser la de rellenar la oquedad con piedra de diferentes tamaños, con el objeto de «salvar el trazado y evitar que esté cortado y restablecer las comunicaciones». Es la opción «más económica y fácil».
Eso sí, desde entonces, vecinos y curiosos se han acercado hasta el lugar para observar la actividad de la nueva torca o para comprobar si es verdad aquello que le han contado. «Esto ha levantado mucho interés. Mucha gente está visitando el lugar, sobre todo los fines de semana», asegura González Mena, quien confirma que se avisó al dueño de los terrenos «para que vuelva a poner la valla con el fin de que la gente pueda ver este fenómeno, pero a su vez existan las medidas de seguridad».


Juan Carlos García, uno de los expertos, hace volar un dron para tomar fotografías y vídeos aéreos y comparar las imágenes con los datos anteriores al colapso.
Juan Carlos García, uno de los expertos, hace volar un dron para tomar fotografías y vídeos aéreos y comparar las imágenes con los datos anteriores al colapso. - Foto: Reyes Martínez