«La crisis del XVII recuerda en aspectos a la actual»

V.M.
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«A finales del del siglo XVI la población era de 1.500 vecinos y en 1640 de sólo 600»

La historiadora albacetense María Pilar Córcoles interviene hoy en el ciclo de conferencias Historia de Albacete. Del siglo X al XX, programado en el Museo Municipal. Albacete, del auge con Felipe II a la crisis del siglo XVII es el período que abordará a lo largo de su charla.  
Una etapa de alrededor de 150 años donde se pasa de un momento de expansión a otro de profundo declive, ¿no es así?
Sí, la crisis del XVII tuvo graves efectos aquí, sobre todo la década que comienza en 1640, porque hubo muchos episodios de epidemias, una despoblación y una crisis demográfica importante, una considerable presión fiscal  la que hay que añadir una época  de sucesivas inundaciones y sequías que hace perder las cosechas.
A mediados del siglo XVI la población de la villa era de unos 900 vecinos, a finales de esa centuria llega a los 1.500  y en 1640 la cifra se reduce a sólo 600. Me centraré también en los cambios habidos por la venta de oficios, que repercutieron mucho en la vida municipal, de cómo se llevaba a cabo el abasto de los productos de primera necesidad y de otros de lujo y de su control por el Concejo o de la regulación del trabajo e incluso de los salarios que se percibían.
¿Bajo el reinado de Felipe II se produce también una extensión de la superficie del Concejo?
A nivel de superficie se perdió en 1553 La Gineta, que era una de las aldeas de Albacete, al hacerse villa independiente,  pero en el año 1568 Felipe II concede una ampliación de nuestro término municipal en comunidad con Chinchilla, a cambio, claro está, de un pago.
¿Se empieza a reconocer ya algo de la posterior fisonomía urbana de la capital en este período?
Ya incluso desde antes, por ejemplo la actual Catedral de San Juan se reconstruye en esa época, tras el  hundimiento de sus bóvedas en 1545: se realiza la sacristía actual  y a finales del siglo XVII se harán las bóvedas que vemos ahora en el templo. En cuanto a otros edificios característicos lamentablemente se ha destruido muchísimo en Albacete, caso de casas de notables y personajes relevantes, queda muy poco, caso del Convento de la Franciscanas que es hoy sede del IEA; no obstante algunas de las calles que ya existían en esos años todavía son reconocibles, como la de Padre Romano, aunque haya cambiado su trayectoria.
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