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El MoraBanc Andorra pasó por encima del Albacete Basket

C. Guzmán
-

63
Bueno Arenas Albacete Basket
93
MoraBanc Andorra
Finalizado
El equipo de David Varela solo pudo aguantar un cuarto al potente equipo de Nacho Lezcano

Víctor Ruiz entra a canasta en un momento del partido. - Foto: Rubén Serrallé

El MoraBanc Andorra pasó como un ciclón por el Pabellón del Parque en una tercera jornada de la Liga LEB Oro en la que el Bueno Arenas Albacete Basket apenas pudo oponer resistencia en el primer cuarto del partido.

El conjunto andorrano, probablemente el máximo aspirante a regresar a la liga ACB tras el descenso cosechado hace unos meses, dejó constancia de la gran calidad de su plantilla y de las dificultades del adversario para hincarle el diente en un mal día, que en realidad no fue tal.

Y eso que el comienzo del encuentro resultó francamente prometedor para el equipo de David Varela, aun con la sensible baja de Jorge Mejías por razones todavía desconocidas.

El Andorra entró con mal pie, y de ellos se aprovecharon los locales, que hicieron disfrutar a una parroquia que llenaba el pabellón. Con el habitual baloncesto coral en el juego y anotación, los verdinegros hacían circular el balón con rapidez, penetraban con relativa facilidad y se mostraban certeros en el tiro, lo que incluso les llevó a gozar de 11 puntos de ventaja (22-11) en el último minuto, que se redujeron a seis (22-16) al final de este primer cuarto.

El equipo de Nacho Lezcano ya había despertado, y lo hizo de forma explosiva en los inicios del segundo cuarto hasta empatar en menos de dos minutos y comenzar a marcar las primeras diferencias con un imparable Maric que volteó el marcador con un gran balance personal (16 puntos en el cuarto) que completó Speight con dos canastas consecutivas que devolvieron a la realidad al voluntarioso equipo de David Varela. Al descanso la empresa ya resultaba prácticamente imposible (33-47).

Aun así, el Albacete Basket salió con brío renovado tras el receso y la diferencia bajó de los 10 puntos gracias al acierto en el lanzamiento, en especial de un inspirado Gerard Blat (51-58 en la recta final del cuarto). La abrumadora inferioridad albaceteña en el juego interior dominado por Maric y Dos Anjos se equilibraba a base de triples, reto que aceptaron los visitantes para dar por zanjada la discusión con tres consecutivos de Dee y Andric que establecieron una diferencia insalvable (51-69) con 10 minutos por jugar.

El último cuarto resultó prácticamente un trámite y sobró desde el principio. El Albacete Basket se empleó con dignidad y ya escasa fe para reducir la diferencia a unos guarismos aceptables, pero los recursos de los pívots del Andorra y los continuos lanzamientos de larga distancia transformados fueron engordando el margen de puntos hasta alcanzar la treintena.

El Albacete Basket cosechó, pues, su segunda derrota de la temporada, lo que no supone un revés de consideración habida cuenta de la diferencia de los dos clubes en todos los sentidos.

Sí resultó reconfortante el comportamiento de las dos aficiones que se dieron cita en el Pabellón del Parque, que corearon de forma recíproca en varias ocasiones el nombre de su oponente.