Ortiz reeditará una obra sobre el escudo de Albacete

Emilio Martínez
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El polifacético paisano ha ejercido multitud de las más variadas e inimaginables profesiones

El albacetense Juan Ángel Ortiz Oliva sostiene un ejemplar de la obra de su padre. - Foto: Daniel Vega

«No creo que una vida sea suficiente para afrontar todo lo que se va quedando pospuesto». Una frase no sólo definitiva, sino definitoria de uno de los paisanos de la diáspora cuyo currículum preñado de las más diversas actividades, todas ellas ejercidas a la par como vocacionales y profesionales, no cabría ni en esta sección ni en todo el periódico. Porque Juan Ángel Ortiz Oliva, al que iremos conociendo a lo largo de esta información, dice que en su hervidero personal se siguen cociendo a fuego lento los «proyectos pendientes de ejecución» en el que no olvida las «frustraciones» de tantas otras que no pudo desarrollar. Y, como homenaje a su fallecido padre, autor del único libro dedicado al escudo de Albacete, pretende reeditarlo ahora.
Insatisfecho inclusive con esta su vida de película, a sus 69 años a este joven – «cuando se es joven, se es joven toda la vida», espetaba Picasso, otro que tal- a Juan Ángel su jubilación no le impide seguir alargando los argumentos «siempre que la salud no ponga trabas», cual  admite ilusionado y bajo la fórmula que ha sido su seña de identidad existencial por encima de todo: «Como prioritario, se impone seguir pateando mundo y conociendo gentes».
Y al margen de este denominador común y en el terreno más prosaico, la inmediatez se impone en dos asuntos. El del libro de su padre y en su faceta de presidente de la Unión de Periodistas. Con una fuerte carga emotiva en el primero, que es continuación de la curiosidad que desde joven en Albacete le despertó la heráldica, debido a las numerosas jornadas ayudando en las tareas investigadoras de su progenitor, Félix Ortiz Castrillo. Fundamentalmente sobre el escudo municipal de la capital de la provincia, de cuyo libro Juan Ángel se metió a editor con el objetivo, logrado, de que su padre, ya bajo la amenaza del cáncer que poco después se lo llevó, pudiera verlo en vida. 
Y así nació hace dos décadas El verdadero blasón de Albacete. Descubrimiento de las claves heráldicas para comprender su origen y evolución. Una interesantísima obra de 240 páginas, con ejemplares numerados, que incluso en el año 2000 tuvo su acto de presentación en el Museo Municipal, y de la que se hizo una distribución parcial en las librerías locales. «Ahora me queda la asignatura pendiente, en la que ya estoy, del relanzamiento y reedición de esta obra, que tiene un enorme interés, y no porque sea de mi padre», cuenta Juan Ángel. En cuanto a la Unión de Periodistas, su máximo mandatario pretende seguir empujando «para que sobreviva a las distintas crisis que amenazan a la profesión».
Y ya haciendo un repaso a su larga y fructífera existencia, es no sólo justo y necesario, sino imprescindible resumirla a tope a fin de que se conozcan las virutas más representativas de la misma desde que el paisano salió de la tierra, hacia Madrid, para «un trabajo atractivo y bien remunerado» en la sede central de Repesa, precursora de la actual Repsol, a la edad de 18 años con una modesta maleta de cartón cargada de ilusiones. Aunque ya tres años antes, había tenido su mi primer trabajo eventual para el Departamento de Estadística del Ayuntamiento de Albacete, en la confección del padrón municipal de 1965.

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