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Un encuentro casual en Dartford

J. V. (SPC)
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El azar quiso que Mick Jagger y Keith Richards, antiguos amigos de colegio y vecinos del mismo barrio, se juntarán en el anden 2 de una estación de tren en 1961 y formarán al año siguiente el grupo de rock más importante del planeta

Un encuentro casual en Dartford

Quién iba a decir que un encuentro casual en una estación de tren entre dos amigos del colegio y del barrio que hacía tiempo que no se veían fuese a desatar una nueva era para la música y provocar todo un tsunami en la historia del rock. Pues así fue cuando una mañana gris y lluviosa de octubre de 1961 Mick Jagger y Keith Richards coincidieron a sus 18 y 17 años, respectivamente, en el andén de la estación de Dartford, al sureste de Inglaterra. Y todo cambio.

Se conocían, habían ido a la misma escuela y vivían a pocas manzanas, pero su relación no había pasado de ahí... hasta que Dartford les unió para siempre. «No recuerdo cuándo nos conocimos. Vivíamos a una calle de distancia. Su madre conocía a mi madre y fuimos juntos a la escuela de Primaria, entre los 7 y los 11 años. Solíamos jugar juntos, y no es que fuéramos los mejores amigos, pero éramos amigos», desveló una vez Mick a la revista Rolling Stone de 1995. A partir de los 11 años se separaron, ya que Richards se fue a vivir a otro vecindario.

Fue precisamente en esa ciudad del condado de Kent, una localidad de poco más de 80.000 habitantes, donde nacieron, en un viejo hospital llamado Livingstone, en honor al popular médico, explorador y misionero del continente africano. Ambos vinieron al mundo en 1943, Michel Philip Jagger fue alumbrado el 26 de julio y Keith Richards el 18 de diciembre. 

El contacto entre ambos se perdió, pero las futuras estrellas crecieron y atravesaron su adolescencia con una pasión común: el  rock and roll. Incluso Jagger había formado varias bandas con solo 15 años, en donde interpretaba a viejas glorias del jazz y blues. 

En honor a Muddy Waters

El detonante que les convertiría en la mejor banda de rock del mundo estaba aún por llegar. Fue en el anden 2 de la estación de tren de Dartford cuando Mick se dirigía a la Escuela de Económicas de Londres y Keith a la de Arte. «Lo que pasó cuando Mick y yo nos encontramos fue que él llevaba dos álbumes: Rockin' at the Hops de Chuck Berry y The Best de Muddy Waters. La primera vez que oí hablar de Muddy fue en ese momento», decía Richards según el libro Keith Richards: The Unauthorised Biography, de Victor Bockris.

?Jagger recordaba el encuentro: «Esta es una historia real, nos encontramos en la estación de tren. Y yo llevaba esos discos de rhythm & blues que eran posesiones muy valiosas, porque en esa época no se podían conseguir en Inglaterra. Y él dijo 'Oh, yeah, estos discos son realmente interesantes'. Y así fue cómo empezó todo». A Keith le sorprendió ver a aquel amigo de infancia con esos elepés bajo el brazo.

Ya en el trayecto del tren hasta la Londres, todos imaginan de qué hablaron: de música y de una afición común, el amor por el rock. Tal fueron sus emociones que esa misma tarde quedaron para tomar un té y escuchar los valiosos vinilos. Después de la sesión, el cantante en ciernes invitó al guitarrista amateur a que se uniera a sus bandas, Little Boy Blue y Blue Boys, que tocaban canciones de Eddie Cochran, Buddy Holly y Chuck Berry.

Un año después, en 1962, Jagger y Richards encontraron un espíritu afín en Brian Jones y los tres formarían una nueva banda, que llamaron como una de las canciones de los dos discos que Jagger llevaba bajo el brazo en la estación. La canción era Rollin' Stone de Muddy Waters. Poco después se unió Bill Wyman, supuestamente porque tenía su propio amplificador. Otro aficionado al jazz, el recientemente fallecido Charlie Watts, fue fichado a finales de 1962. El resto es historia.