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Javier López

NUEVO SURCO

Javier López


Que viene la OTAN

29/06/2022

Llega la OTAN a Madrid y llega para pasar un buen rato, entiéndase bien, a pesar de la guerra. Casi nadie discute hoy la pertenencia de España a esta estructura militar que llevaba unos años algo desnortada y ha encontrado ahora sustancia y sentido con la sangrante herida ucraniana. La OTAN, que surgió como producto de aquella guerra fría que tuvo al mundo en vilo, ha encontrado en Vladímir Putin el remake perfecto de aquellos jerarcas soviéticos con su teléfono rojo y su botón nuclear siempre a punto de ser pulsado, aunque los tiempos han cambiado y ya no es tan fiero el enemigo, si bien la brutalidad de Putin en Ucrania pasará a los anales de la peor historia de los genocidas de todo color y pelaje.
Esta semana en Madrid, una ciudad, por lo demás, bloqueada y absorbida por la reunión otanesca, se hablará de Putin y de más cosas, y una cierta parte de la izquierda, y hasta del extraño gobierno de Pedro Sánchez, saldrá a la calle con las viejas pancartas en esa esquizofrenia gubernamental con el alma podemita siempre en su misa y repicando, juez y parte, en la acampada y la moqueta. Vendrán los mandatarios, se quedarán entre nosotros disfrutando de las grandes bondades de nuestro Madrid, ocuparán los mejores hoteles, darán una gran alegría a hoteleros y hosteleros, fastidiarán con sus coches y sus escoltas al madrileñito de a píe que tendrá, eso sí, transporte público gratuito y solemne recomendación de teletrabajo. Se irán dejándole a Pedro Sánchez una foto digna y pomposa con Joe Biden, no como aquella en la que le perseguía por aquel pasillo que se le hizo larguísimo al presidente español.
Esta semana a Sánchez le gustaría desquitarse de aquella pobre imagen recibiendo a Biden como Franco recibió a Eisenhower, con recorrido en descapotable por la Castellana incluido. ¡Quien se lo iba a decir a él,  tan empeñado en sacar al dictador de su tumba! Después de aquella visita del siglo pasado, solamente comparable a la de Evita Perón, vino lo de las bases americanas como paso previo a la plena integración, a pesar del "OTAN de entrada no, que nunca dejó de ser una inteligente argucia dialéctica de aquel Felipe González ochentero al que le gustaba manifestar: «!Prefiero morir apuñalado en el metro de Nueva York que de aburrimiento en Moscú». Siempre tuvo claro, hasta en los tiempos de la pana, que el rojo intenso no era lo suyo.
Ahora llega la OTAN del siglo XXI a un Madrid de moda para pasar unos días a cuerpo de rey en nuestro país, y no para pasar de largo como  en los tiempos de Bienvenido Mister Marshall. Aquí los recibiremos y los agasajaremos, Sánchez tendrá su foto, y nuestros cazas seguirán con su misión en el Báltico. Todo en orden, pero estaría bien repasar algunos asuntos pendientes: miramos con temor la situación de Ceuta y Melilla, que no están bajo el paraguas de la OTAN, y posiblemente así seguirá a pesar del optimismo de El País.
Hablarán mucho y comerán bien estos días los mandatarios de la OTAN en la capital del Reino, y unos cuantos sacarán las pancartas del cajón de la naftalina en una maniobra de justificación para la galería, porque ellos volverán a la moqueta gubernamental hasta que puedan y el mundo seguirá a todo tren con todas sus incertidumbres que nos llevan a un ineludible aumento del gasto militar del que España, últimamente tan escasa en presupuesto en Defensa, ha tomado nota. Nuestro ejército, modelo de eficacia, requiere medios y dinero. Se impone otra vez el viejo axioma de «Si vis pacem, para bellum». Desgraciadamente así es, no cambiamos, se confirma que la historia tiene un movimiento circular en muchos de sus registros, y la guerra es uno de ellos, como los siete pecados capitales. Por eso existe la OTAN y por eso periódicamente aparecen por el escenario personajes como Vladímir Putin
La OTAN llega a Madrid a relanzarse y ponerse de nuevo en el escaparate con sus mejores galas, como si de una nueva guerra fría se tratara, el frente de nuevo está en el Este de Europa donde ya no existe un Pacto de Varsovia pero sí una Rusia dispuesta con Putin a abrir los portones de la guerra y avasallar a todo lo que tiene a su alrededor. Ha comenzado con Ucrania, y para que la aventura imperialista no vaya a más la OTAN tiene que mostrarse desafiante y en forma. La OTAN que se niega a morir, ese invento USA al que se encomienda nuestra Europa como nos comemos una hamburguesa para salir del paso en un día de trajín. Y en esas seguimos.