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Sobrevivir a Podemos

J.V. (SPC)
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La desnortada formación morada intenta subsistir a Vistalegre IV tras la marcha de Pablo Iglesias, el hiperlíder de un partido que ha pasado en solo siete años por todos los escenarios, de movimiento popular a cogobernar España

Sobrevivir a Podemos - Foto: JuanJo MartÁ­n

Hace 10 años se gestaba en España uno de los movimientos sociales y políticos más reivindicativos de la reciente Historia democrática: el 15-M. Una corriente que ponía en duda el pluralismo interno de las formaciones tradicionales, su distanciamiento de la sociedad y los problemas reales de la gente.

De aquella eclosión discursiva surgieron partidos y caras nuevas que hablaban del fin del bipartidismo, entendido como la alternancia en el Gobierno entre el PP y el PSOE. Así surgió Podemos y su líder omnívoro, Pablo Iglesias, hablando de turnismo, la casta y el régimen del 78.

Desde que irrumpiera en escena en las elecciones europeas de 2014, el secretario general de la formación morada ha sido capaz de protagonizar muchas veces la conversación pública. Incluso tocó las mieles del éxito en el Gobierno de coalición con Pedro Sánchez como vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030. Pero solo hasta hace un mes, cuando desapareció de la escena tras concurrir el pasado 4 de mayo con escaso éxito a las elecciones de la Comunidad de Madrid. Fue entonces cuando decidió que su etapa había terminado, que debía irse y abandonar la criatura que había creado hace siete años. Y así fue. Hasta cambio de look y se cortó su inconfundible coleta.

Pero la pregunta ahora es qué va a pasar con Podemos, un partido que está desnortado y en sus momentos más bajos, según reflejan todas las encuestas y las recientes elecciones municipales de 2019, así como las autonómicas del País Vasco, Galicia, Cataluña y Madrid.

La solución, según los dirigentes morados, es un cambio de ciclo a través de Vistalegre IV. Una apuesta por la reconstrucción de Podemos y su desvinculación intrínseca a la figura de Pablo Iglesias.

Por eso, la Asamblea Ciudadana que tiene lugar este domingo, en la que la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, recogerá previsiblemente el testigo de Iglesias como secretaria general, ha planificado un congreso con el objetivo de reconstruir el partido y volver a dar guerra.

 

El 'macho alfa'

Sin embargo, la política de la actual Unidas Podemos en estos escasos siete años de andadura ha estado centrada en todo momento en el hiperliderazgo de Pablo Iglesias, tanto en el partido como en las instituciones en las que ha gobernado.

Tal es así que la mayoría de los fundadores de Podemos (Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa, Miguel Urbán, Teresa Rodríguez y Luis Alegre) no están ya en el partido y todos salieron de la formación de manera abrupta y con discrepancias con el número uno.

El último en salir ha sido precisamente Iglesias, una estampida que deja a Podemos en una situación de clara debilidad, ya que el liderazgo del madrileño no se había cuestionado desde Vistalegre II e incluso se había reforzado tras la entrada de Podemos en el Gobierno de coalición con Pedro Sánchez.

Sin embargo, el exitoso acceso a La Moncloa se tornó en un bumerán y en un arma arrojadiza de doble filo para la formación morada, aseguran los politólogos. El partido pasó del triunfo de estar en el Consejo de Ministros al fracaso de la falta de iniciativas en plena pandemia del coronavirus, con ministros desaparecidos y proyectos de ley que acababan frenados en el Parlamento, como la última ley trans de Irene Montero.

Tras año y medio en el Ejecutivo y una «decisión muy meditada», según palabras del propio Iglesias, el líder morado decide abandonar el Gabinete. Las razones últimas de ese desplante, apuntan fuentes cercanas a la formación, fue un movimiento táctico del Iglesias a causa de una moción de censura en Murcia, tensiones con Pedro Sánchez y un posible adelanto electoral.

Vistalegre IV mostrará este domingo una nueva foto de la cúpula del partido muy diferente a la de aquellos miembros fundadores de Podemos. El objetivo actual parece ser el de un nuevo liderazgo feminizado que refuerce al partido y lo devuelva a posiciones de cabeza. Pero será el tiempo el que desvele si Podemos logra sobrevivir o no.