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Editorial

La guerra de Ucrania afronta un cambio de inflexión

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Al Kremlin le surgen nuevos frentes, de momento diplomáticos, con el anuncio de Finlandia y Suecia de unirse a la OTAN

Después de casi tres meses de invasión rusa, el conflicto parece haber entrado en una nueva fase que todos los expertos auguran de larga duración. Las tropas de Vladimir Putin tuvieron que retroceder en la segunda ciudad del país,  Jarkov, y ceder el control a los soldados ucranianos. Esta victoria momentánea se une a la resistencia demostrada en la capital, Kiev, donde los efectivos invasores no pudieron entrar. Con este panorama, la moral de las tropas ucranianas están en pleno apogeo al ver cómo sus oponentes se repliegan. El Ejército ruso se centra ahora en asegurar las rutas de suministro en el este de Ucrania, aunque desde Moscú no se renuncia a controlar todo el este y sur del país.

El  jefe de la Inteligencia militar ucraniana, el mayor general Kyrylo Budanov, aseguró que en agosto puede haber un punto de inflexión en la guerra para acabar con una supuesta victoria a final de este año. Pero no todos los expertos militares son tan halagüeños, porque vaticinan que el Kremlin se prepara para un conflicto de larga duración.

Mucha culpa de la demora de la guerra reside en el material militar que le proporcionaron los países europeos y Estados Unidos a las fuerzas ucranianas, lo que les permitió hacer frente al poderoso Ejército ruso e, incluso, como en los últimos días, pasar a la ofensiva e infligir un duro castigo a los soldados de Putin. Las tropas invasoras dejan tras de sí numerosas bajas y ahora se espera un intercambio de cadáveres entre ambos bandos, que todavía no se produjo.

Por otra parte, al Kremlin le surgen nuevos frentes, de momento diplomáticos, con el anuncio de Finlandia y Suecia de ingresar en la OTAN, después de décadas de neutralidad. Vladimir Putin ya avisa de que la integración de estos países en la alianza atlántica puede tener consecuencias, lo que internacionalizaría la guerra y supondría una escalada más en el conflicto. También a Rusia no le conviene abrir nuevos frentes militares, porque debilitaría su potencia y alargaría temporalmente los conflictos armados.

Vladimir Putin está en un callejón sin salida, porque en la cultura rusa se castiga a los que fracasan, así que debe ir hacia adelante y no se retirará de Ucrania sin ningún logro que ofrecer a su pueblo. Parece que Crimea puede ser su tabla de salvación, pero el presidente ucraniano Zelenski puede crecerse y no parar hasta expulsar por completo al invasor.

Hay que prepararse para que la guerra se alargue en los próximos meses y que Europa sufra decisiones del Kremlin como el corte de suministro de gas a Centroeuropa en un momento económico muy complicado.