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La feria del optimismo

Agencias
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ARCO abre sus puertas para demostrar que goza de muy buena salud a sus 40 (+1) años de vida con una esperada edición que sirve de unión entre la tradición y los nuevos formatos

Un visitante, junto a una obra NFT, una de las fuertes apuestas de este año. - Foto: Europa Press

Con la sensación de haber dejado atrás lo peor de la pandemia y con muy buena salud. Así es como abrió ayer sus puertas ARCO 2022, convertido en un auténtico escaparate de tendencias de arte contemporáneo donde conviven la supremacía histórica de la pintura, nuevos formatos y un particular homenaje a sus 40 (+1) años de vida, un aniversario que se conmemora ahora después de no poderse llevar a cabo en 2021 por la pandemia. 

Más de 350 coleccionistas y 200 profesionales de todas partes del mundo ponen su pie por primera vez en la feria, que acoge hasta el domingo las propuestas de 185 galerías de unos 30 países, unos datos similares a prepandemia.

Y para asegurar todo ello, el pasaporte covid se convirtió desde primera hora de la mañana en un imprescindible para acceder al recinto, que ha mantenido la arquitectura de pasillos amplios para dar cabida a la gran afluencia de público que asistió al lugar entre la máxima expectación. 

El recinto alberga un retrato de Pedro Sánchez rodeado de nombres de dirigentes.El recinto alberga un retrato de Pedro Sánchez rodeado de nombres de dirigentes. - Foto: Javier LizonLa feria, cuya inauguración oficial tendrá lugar hoy con los Reyes, da un homenaje a su historia en el apartado 40+1, una suerte de «museo imaginario» en el que se puede ver una veintena de artistas fundamentales en la historia del evento.

Cuando ARCO abrió, allá por 1982, era el único lugar de España en el que se podía disfrutar de arte contemporáneo. «Es incomprensible que muchas piezas no estén en colecciones públicas», cuenta Sergio Rubira, comisario de esta sección.

El objetivo de este espacio, reconoce, era crear una especie de «pequeño museo» que revisara la historia de la feria. En él han participado galerías que han estado desde el principio y que han sido «embajadoras» de ARCO en el extranjero.

La pieza más cara es un Miró, valorado en dos millones de euros. La pieza más cara es un Miró, valorado en dos millones de euros. - Foto: Alejandro Martínez VélezLa pintura vuelve a ser la estrella de la feria, este año con un acento más nacional que ediciones anteriores. La pieza más cara es un Miró (dos millones de euros), Vol d'oiseaux entourant la jaune d'un éclair.

En el pabellón 7, el de las galerías consagradas, se puede ver, por ejemplo a Chillida, Tàpies, Jorge Oteiza, Pablo Palazuelo, Dario Villalba, Equipo 57, Ibarrola o Eduardo Arroyo. También hay alguna escultura de gran calibre, como un colchón de Tàpies en Leandro Navarro por 275.000 euros.

Los NFT, la gran sorpresa del año pasado en el mercado del arte que alcanzó precios estratosféricos, están también presentes, aunque son pocas las galerías que apuestan por ellos. «No sabemos si va a atraer al coleccionista tradicional o al modelo de inversor bitcoin, veremos», apuntan desde la feria.