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Paco Mora

Paco Mora


Se acabó el mito de José Tomás

18/06/2022

La fantasmagórica reaparición de José Tomas en Jaén ha sido el punto final del mito de «el monstruo de Galapagar», que no obstante y, aunque sea en negativo, continúa siendo actualidad. Cuando se anunció a bombo y platillo la actuación del pariente de Victorino, sonó toda la trompetería que celebraba el «gran acontecimiento».
Y fue entonces cuando los aficionados, alejados del papanatismo que ha rodeado siempre a este torero, comenzamos a preguntarnos: «¿José Tomas vuelve, para qué?». Como no sea para llenar el macuto en una plaza sin compromiso alguno, de la que pueda llevarse una cantidad respetable de euros, por matar cuatro becerrones bien escogidos y cómodos, sin ninguna clase de competencia…
Si tanto ama el toreo, ¿por qué no hizo como Ponce, Morante, De Justo, El Juli, Ortega, Aguado, Curro Díaz y tantos otros que se enfrentaron a la pandemia en su momento más álgido, en cualquier plaza con los tendidos con una exigua cantidad de espectadores, que apenas daba para pagar los gastos de cuadrillas, hoteles y desplazamientos? Sencillamente porque a él la supervivencia de la Fiesta se la trae al pairo. José Tomas lo que quiere es llenar el macuto, aprovechando cualquier ocasión que se le presente.
Y en Jaén ha acabado el papel, pero a cambio del poco prestigio que le quedaba. Incluso ha impedido que se filmen sus actuaciones, prohibiendo el acceso de videos y cámaras televisivas y fotográficas al callejón. Triste final este para una carrera que se anunció en sus comienzos como mesiánica. Y además ha vetado a la prensa la reproducción del todo o parte de su «hombrada». Adiós José Tomas, adiós. Desde ahora, para mí serás simplemente Pepito…