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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


“Me hago cargo”

13/07/2022

Empezó fuerte el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su primera intervención en el debate sobre el estado de la nación. Le puso alma, como le pedía la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y no tardó ni cinco minutos en manifestar que era muy consciente de las dificultades de los ciudadanos como consecuencia del incremento de la inflación. "Me hago cargo del estado de ánimo de la gente", dijo, y en un discurso en el que no se fue "por las ramas" reiteró que el gran problema de España era la subida de los precios, en un ejercicio de empatía con la mayor parte de la ciudadanía cuando la imagen de su falta de sintonía con los problemas de los ciudadanos ha sido utilizado como crítica hacia su labor política.  

En una intervención fuertemente ideologizada en la que ha recuperado ideas y reflexiones propias de un partido de izquierdas evitó la mirada al pasado para proyectarla hacia el futuro "sin poner paños calientes" sobre las consecuencias que seguirá teniendo la guerra de Ucrania. "El futuro es incierto" reconoció Sánchez como consecuencia de la situación internacional y más aún por el compromiso de España con la defensa de Ucrania y sus derechos que son los de todos los europeos.  Sánchez desechó el tomo triunfalista empleado en otras intervenciones y afirmó que "vamos a por todas", en el intento de resolver la situación de las clases medias y trabajadoras.  

Si en el diagnóstico trasladó una parte de la responsabilidad del crecimiento de la inflación a la pandemia y la guerra de Ucrania, en las recetas para salir de la crisis desempolvó parte del arsenal de medidas, socialdemócratas unas –las relacionadas con los asuntos sociales, los incrementos en medidas sanitarias y educativas o la bonificación del transporte-, con otras propiamente de izquierdas de las que sobresalen los incrementos impositivos a las empresas energéticas  y las entidades financieras, que se benefician del alza de los precios o de la subida de los tipos de interés.  

A Pedro Sánchez le ha costado dar el paso de girar a la izquierda, que es lo que pedían sus propios socios en el Gobierno, que paguen más quienes más tienen y que se grave a las empresas que se están forrando con la inflación. Porque el discurso de Sánchez iba destinado a intentar variar la sensación de cambio de ciclo aumentado tras las elecciones andaluzas, y a comprometer una serie de medidas que son las que reclaman y entienden los ciudadanos –con el riesgo de caer en el populismo- que señalan a quienes les perjudican, con la vista puesta en la distinta forma en la que se pretende salir de la crisis en relación a la financiera de 2012.   

A veces de forma directa y otras indirectas, Sánchez no dejo de referirse al PP que ha hecho de la situación económica su principal ariete contra el Gobierno cuando aludió a "los profesionales del miedo que mercadean con falsa soluciones". "No crean a quienes dicen que no se puede acabar con la inflación de un plumazo", dijo Sánchez mirando a la bancada popular y sus propuestas de "curanderos".  Sin embargo, resbaló al enumerar los pactos de Estado que ha ofrecido al PP y que este le ha devuelto sin que a la vez haya tenido respuesta del presidente del Gobierno.  

Y si había intentos de buscar enfrentamientos entre las dos 'almas" del Ejecutivo, Sánchez ha cerrado de golpe esa vía de agua. Al menos por el momento