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Pedro J. García

Pedro J. García


La vacuna

17/12/2021

La vacuna contra el coronavirus se presentó como la gran esperanza para hacer frente a la actual pandemia y, una vez puesta a los ciudadanos, se demuestra que es una realidad, sobre todo, para que las afecciones en los contagiados sean menores. Frente a esta realidad aparecerán los negacionistas, primero de la pandemia y, después, de la vacuna, algunos con el argumento de que el suero lleva un chip para tenernos controlados, cuando la verdad es que ya nos encargamos nosotros de airear nuestra vida privada casi al minuto a través de las redes sociales.
Ahora es el momento de la vacunación de los menores, concretamente entre cinco y 12 años, que son el colectivo que más contagia, y vuelve a aparecer la disyuntiva sobre si es conveniente o no que los padres autoricen la vacunación. No soy experto en la materia sanitaria, pero me he molestado en buscar el calendario de vacunaciones infantiles en Castilla-La Mancha, que tiene fecha anterior al inicio de la pandemia, y compruebo que con dos meses los menores pueden recibir sueros -algunos repetidos en distintos años- válidos para siete enfermedades, con cuatro meses para ocho, con 11 para siete, con 12 para cuatro, con 15 para una, con cuatro años para cuatro, con seis años para otras cuatro y con 12 años para tres. Es decir, que hasta los 12 años pasan hasta ocho veces por las manos de los enfermeros y no escuché discusiones sobre si son buenas o malas, porque creo que está asumido que sí lo son. Como considero que es la actual, porque no creo que la OMS se arriesgue a autorizarla sin estar contrastada.
Creo que, en esta pandemia, como en otras cosas, hay demasiada gente que actúa como la gata Flora.