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«Intenté escribir el libro que me gustaría leer»

A.D.
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La albacetense María Dolores García Rozalén es ya todo un fenómeno editorial con El día que se acabaron las cosquillas, obra de la que Chamán acaba publicar una nueva edición.

María Dolores García Rozalén. - Foto: Rubén Serrallé

La albacetense  María Dolores García Rozalén es ya todo un fenómeno editorial con El día que se acabaron las cosquillas, obra de la que Chamán acaba publicar una nueva edición. La autora es  diplomada en Educación Musical e Inglés y graduada en Educación Primaria, así como  fundadora, compositora y letrista del grupo Vennus Aeterna, con el que publicó dos discos. 

¿De dónde viene esa pasión por la literatura?

Viene desde que era pequeña. Recuerdo que nos íbamos a Galerías Preciados y gastábamos el dinero que teníamos, una parte en libros y la otra en chucherías. En el instituto tuve una profesora que también me animó, participé en concursos, luego continúe  con la música.

Mi abuelo también era un gran lector.

Suyas son las letras en Vennus Aeterna.

Sí, en el grupo que tenemos Vennus Aeterna, las letras son mías. Leí también mucho para que fuesen interesantes. El primer disco, por ejemplo, habla de la mitología de la Península Ibérica.

El siguiente paso fue escribir este libro, El día que se acabaron las cosquillas, con la intención de publicarlo, porque tengo otras cosas escritas que son para mí.  

¿Cuándo lo inició?

Lo inicié en el confinamiento y lo revisé el verano del año pasado. Lo que dicen muchos autores, y es cierto, hay que dejarlo aparcado y darle después una nueva mirada. La verdad es que no ha salido antes la nueva edición por la crisis de componentes, faltaba papel. 

¿Por qué ese título?

El día que se acabaron las cosquillas es título del último capítulo, que es como la última pieza del puzle, que son cada uno de esos capítulos. Está hecho de tal manera que se puede leer como relatos independientes. Como música, cuando subo al escenario, intento hacer arriba lo que me gustaría ver abajo, entonces, intenté escribir el libro que me gustaría leer y cada capítulo tiene su principio, nudo y desenlace, no se deja nada para 10 capítulos después, pero sí es cierto que se puede encadenar un capítulo con otro y se pueden leer por separado. Sí recomiendo dejar el último para el final, la última pieza de ese puzle que, al ponerla, te deja ver el conjunto de lo que estoy intentando decir, capítulo a capítulo.

¿La obra la pensó como una unidad o historias independientes con un nexo?

Se puede interpretar como relatos independientes, pero en conjunto sí es una novela. Necesitaba escribir algo que tuviese este formato. 

¿Hay algún tema recurrente?

El tema recurrente es la infancia que se vivía en los años 80, con diversas pinceladas de los tipos de infancia que había. Luego, también tiene un punto que está sorprendiendo a los lectores, no tan dulce o esperado. La gente me dice que  leen rápido, pero luego vuelven. Se ponen sobre la mesa ciertos temas que se callan en las familias. 

¿Cómo es esa mirada?

Es una mirada a la infancia con añoranza. Es ficción contemporánea, aunque a mí me gusta llamarlo hiperrealidad. Intenté que pareciese tan real que los lectores me preguntan si ha sucedido o no. A lo mejor, como maestra, son historias que  he vivido de cerca. Es una mirada a la infancia, con añoranza, pero en cierto modo quiero hacer una llamada a la justicia, por esas infancias truncadas, no tan felices como debieran ser.  

¿Esperaba esta acogida?

No, aunque siempre esperas que tu círculo más cercano te apoye, como me ha pasado en la música, en el heavy metal,  pero es verdad que está funcionando muy bien.  

¿Dónde está disponible?

Se puede encargar en cualquier librería de Albacete y de España, pero está físicamente en La Casa del Libro y Librería Popular, también la página web de Chamán.  

¿Habrá continuación?

Estoy en ello, esperando al verano y entonces, me pondré a escribir, porque aprovecho bastante el tiempo. Tengo una libreta donde apunto las ideas y unas cuantas hay ya, algún boceto, porque me gustó el formato.