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Fernando Fuentes

Fernando Fuentes


El chiringuito soy yo

06/07/2021

El chiringuito soy yo, espetó un Toni Cantó tan encantado de conocerse como siempre. Y lo hizo en una estancia que, poco o nada, tiene que ver con el clásico chamizo de paja, frente al mar, en el que se disfruta de ese momento mágico del verano, siempre al mediodía, en el que la máxima protagonista es la cerveza helada. La puesta en escena era premeditadamente pobretona, a base de un espacio en la que lo único que destacaba eran unas estanterías sin apenas nada. Y así, allí delante, Cantó presumió de ser el primer chiringuito con patas de la historia. «Soy yo, nada más», afirmó ante todos los que, desde ya, le vamos a apoquinar un sueldo espléndido por, se supone, convertir Madrid en la capital europea del español. Como si ya no fuera así y en París, Londres o Berlín se hablara más en castellano que en nuestros queridos madriles. Ayuso se la debía a Cantó. Y se lo ha pagado a las primeras de cambio en un acto de desfachatez mayúsculo, colocando al valenciano al frente de una oficina fantasma, creada a propósito para él, para la que, oh vaya, no tiene preparación alguna. Ya puestos, Lady Madrid le podía haber montado algo relacionado con su verdadera profesión que, si no me equivoco, es la de actor. Pero que nadie se confunda, Cantó se pasó a la política porque su laboro habitual no le daba ni para comer. Como otros muchos, sobre todo en el caso de ese engendro de partido llamado Ciudadanos. Gente que se mete en política para poder lucrarse de la misma. Sin más afán que el interés personal. El caso es que Cantó ya tiene faena como director al frente del área de la Oficina de Español de la Comunidad de Madrid. Y esta encomienda no es asunto baladí. Su trabajo consistirá en… no sé sabe qué. Lo que sí conocemos es que se va a llevar más de 75.000 euros al año por ello. Hasta el momento la única opinión del farandulero sobre idiomas fue, cuando en 2013, comparó el sistema de inmersión lingüística de las comunidades autónomas bilingües con la pederastia. O al incendiar twitter afirmando que no podía trabajar en Cataluña por hacer teatro en español. No sabemos si habrá cambiado de opinión al respecto, como lo ha hecho de chaqueta, de profesión y de partido político. Siete vidas tiene Cantó. El bien pagao de Ayuso.