«El Altozano fue la primera multisala de cine»

A.D
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El Museo Municipal de Albacete continúa con su ciclo de conferencias, El Altozano. La plaza de nuestra historia. Hoy, a las 20 horas, interviene Jesús Antonio López, director de la Filmoteca, que hablará sobre Una plaza de cine.

Jesús López, director de la Filmoteca. - Foto: Sergio Díez Molero

El Museo Municipal de Albacete continúa con su ciclo de conferencias, El Altozano. La plaza de nuestra historia. Hoy, a las 20 horas, interviene Jesús Antonio López,  director de la Filmoteca, que hablará sobre Una plaza de cine.
El director adelantó a La Tribuna de Albacete algunas claves de su intervención en este ciclo.
El cine forma parte de la plaza.
Sí, como vemos en la exposición del Museo Municipal, con paneles dedicados al cine, porque siempre ha formado parte de la Plaza del Altozano. Cuando me pidieron la colaboración en esta serie de conferencias, dentro del ciclo, recordamos que la plaza, desde los años 30 se convierte en el centro cinematográfico de la ciudad, aunque ya antes tuvo una sala. El siglo XX tuvo en la Plaza del Altozano el centro neurálgico del cine. 
Con salas allí o en los alrededores.
Hablaremos en la charla también de los cercanos, como el propio Teatro Circo, pero sobre todo nos centraremos en ese cine de principios de siglo y después en las dos etapas del  Capitol y Gran Hotel. La verdad es que el Altozano fue la primera multisala de cine de Albacete, con la posibilidad de ver varias películas en esta plaza. Lógicamente la empresa lo hacía con cierta vista, en los años 60 incluso se llegó a proyectar la misma película en las dos salas. Con el tiempo, la empresa José Pérez García propiciaba que si te quedabas sin entrada en un cine, pudieses ir rápidamente al otro, para ver la misma película.
No hay que olvidar que en Albacete, en el centro, eran cinco minutos andando para ir a cualquier sala de las próximas, incluso al Carretas. Tenías el Productor, pero también, en tiempos, el cine Azul. Posteriormente el Cervantes, pero sobre todo la sala importante del Altozano es el Capitol. 
¿Por qué es la más importante?
Porque en tiempos, incluso surge como teatro, competencia directa para el Teatro Circo, más que para el Cervantes, que en los años 30 estaba donde hoy está Sfera, en Tesifonte Gallego. Lo que ocurre es que el teatro Cervantes desaparece de inmediato y a partir de ahí, el Capitol se convierte en la gran sala por excelencia, con 2.000 butacas, muy moderna para la época, y se mantuvo hasta los años 60, cuando hay un declive, pero no a nivel popular. Cuando hablamos de una plaza de cine es porque era punto central de la vida de esas décadas y podías tener más de 3.000 espectadores un día. Recuerdo la hoja del uno de enero de 1968, de Las que tienen que servir, con 3.500 espectadores que pasaron ese día por el Capitol. 
Pero es presente también...
El Capitol se reinventó. Desapareció en 1972 cuando llevaba funcionando desde 1934, no llegó a los 40 años, pero el actual, el que se inaugura en 1976, lleva más de 40 años funcionando. El nuevo Capitol ha superado en longevidad y vigencia al viejo cine y son ya 86 años los que la plaza, en ese punto concreto donde está el Capitol, tiene una cita con el cine.
Después del declive de las grandes salas, que desaparecieron en todas partes, llegó el nuevo Capitol que se convirtió en favorito del público y de los distribuidores, que querían estrenar en el Capitol. Claro cuando esto finaliza, con el cierre de los cines de los centros urbanos, a finales del siglo pasado y llegan las multisalas, el Capitol se vuelve a reinventar y se convierte en filmoteca, es un superviviente. Es el único cine que mantenemos en lo que podríamos decir, el centro urbano.
¿Se rodó y se rueda mucho también  en el Altozano?
No hemos tenido prácticamente rodajes, más allá de Gómez Redondo, que retrata más otros espacios. Sin embargo en la campaña que venimos haciendo en Filmoteca, Recupera nuestra imagen, sí que es uno de los espacios que más aparece. Para los aficionados, para las películas domésticas, es muy importante, porque los actos que se recogen son lúdicos, festivos,  familiares y casi todas pasan por el Altozano, la plaza de cualquier tipo de manifestación popular. Todo el mundo, al final, acaba en la Plaza del Altozano, entonces, tenemos muchas imágenes gracias a que la plaza ha sido el centro de la vida local, durante muchísimos años y lo sigue siendo, está en la vida diaria de los albacetenses.