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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


La negación de Sánchez

18/08/2022

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no está fino en sus últimas comparecencias públicas porque después de colocar el mensaje que quiere transmitir, se deja ir y pone una coda que anula todo lo anterior. Pasó con la corbata como medida de ahorro energético y ha ocurrido en su última intervención al acusar de "intoxicar" a los medios de comunicación que hablan de que con el nuevo curso político podría proceder a una remodelación del consejo de ministros para abordar con un nuevo impulso las elecciones autonómicas y locales, que son la antesala de las generales del próximo invierno.  

Lo cierto es que a ningún jefe del Ejecutivo le gusta que le hagan las crisis de Gobierno y es habitual que las nieguen hasta el último momento, aunque el runrún flote en el ambiente con antelación. Puesto que se trata de una prerrogativa constitucional puede ejercerla cuando lo considere oportuno para favorecer sus intereses partidistas. Ante el panorama actual, con el "efecto Feijóo" disparado, con el problema de la inflación a flor de piel, más los que se arrastran y van a surgir en los próximos meses con todas las negociaciones de carácter económico pendientes, y si pretende que algunos ministros salgan del consejo para ocupar la cabeza de algunas candidaturas autonómicas y locales es evidente que puede dejarla para más adelante y decidir si será quirúrgica, como la anterior, o ambulatoria.  

Como el calendario solo lo maneja Sánchez, si se hubiera quedado en el desmentido de las informaciones que sitúan la crisis en las próximas semanas habría cumplido con su misión, pero al atacar a los medios de comunicación ha abierto una nueva brecha con aquellos que no le pasan ni una, y ahora ha quedado prisionero de sus palabras cuando podía ser dueño de sus silencios. Ocurre además que los periodistas suelen hacerse eco de lo que se habla en los mentideros de la villa, que es en ellos donde el rumor es la antesala de la noticia, y quienes los propagan no lo suelen hacer a humos de paja, sobre todo si proceden del entorno político del propio partido socialista.  

Abordar una crisis en un gobierno de coalición tiene sus limitaciones, por cuanto hay que poner de acuerdo a las dos patas del Ejecutivo. En este caso la parte minoritaria, Unidas Podemos, cuenta con cinco carteras, cuatro de las cuales fueron en otras épocas secretarías de Estado, mientras que el PSOE mantiene todos los ministerios de Estado y los económicos. La consecuencia es que Pedro Sánchez dirige uno de los consejos de ministros más numerosos de la historia democrática, una circunstancia que le vale las críticas de despilfarro por parte de la oposición, y que tendría que resolver cuanto antes. Claro que, previamente, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, tendría que acordar con la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, la reducción de carteras. Si cuando Sánchez decida remodelar su gabinete no hay esa disminución de ministerios arreciarán las críticas sobre su dependencia de Unidas Podemos. Sánchez ha afirmado que llegará al final de la legislatura con el mismo gobierno. Si procede al cambio en el corto plazo, no hará sino poner en entredicho sus propias palabras y su credibilidad, lo que le generará nuevas críticas.