Pedro J. García


El dilema

04/12/2020

Ya conocemos las medidas y recomendaciones del Ministerio de Sanidad y, al margen de confirmarse lo que todos esperábamos, la pelota queda en el tejado de cada uno de cara a las celebraciones tan señaladas de Nochebuena y Nochevieja. Lo innegociable,  como cuando éramos adolescentes, es la hora de vuelta a casa en esos días tan especiales, que es a la 1,30 de la madrugada, aunque, igual que entonces llegábamos más tarde y caminábamos hasta nuestra habitación sin encender luces, ahora más de uno se saltará la hora del toque de queda, con la diferencia de que esta vez la policía no serán los padres, sino los agentes de verdad.

Aclarada el cuándo, toca hablar del cuántos y ahí la norma es que se permitirán reuniones de un máximo de 10 personas, pero el matiz viene después, al indicarse que se recomienda que, como mucho, sean integrantes de un máximo de dos núcleos familiares y que lo ideal es que sólo se reúnan los que viven bajo el mismo techo. Casi todos hemos hecho cuentas, porque una gran parte de habitantes de las grandes ciudades tenemos nuestras raíces en pueblos donde todavía viven nuestros padres. Hablamos con los hermanos, intercambiamos opiniones y el dilema, que no es otro optar por la salud o por evitar la soledad de nuestros mayores en días tan señalados.

Yo se lo explicaré a mis padres, como ellos me explicaron a mí otras cosas que me parecían injustas cuando era pequeño. Yo tuve tiempo para crecer y entender que lo hacían por mi bien, pero la preguntan es: ¿Tendrán ellos tiempo para asimilar que los dejamos, por su bien, solos en Navidad?