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Entre la incertidumbre y la preocupación

I.M.
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Menos compras y menos consumo llevan parejo menos pedidos y menos producción

Varios consumidores contemplan el escaparate de una zapatería. - Foto: A.R.

Conocer a qué hora se puede poner en marcha la lavadora o el lavavajillas ayuda a las familias a pagar menos en su factura, a llegar mejor a final mes y  a distribuir mejor sus gastos destinados a comprar o a su ocio. No obstante, cómo están viviendo el momento económico actual sectores como el de la hostelería y el del comercio o  cómo se presenta el otoño allí en dónde se fabrican lo que consumimos, en  los Polígonos. 

«El comercio se puede decir que estamos ojo avizor, o dicho de otra manera, con la orejas tiesas ante este otoño en primer lugar porque, explica el presidente de la Federación de Comercio de Albacete, José Lozano, las previsiones que hay sobre el coste de las energías no son nada halagüeñas, en segundo lugar porque las continúas subidas que están experimentando las materias están repercutiendo y mucho en más de uno de los sectores  y en tercer lugar porque el último ranking que se ha publicado sobre el índice de confianza del consumidor  indica que éste va en caída libre».

«Cuando hay incertidumbre lo que hacemos todos es guardar y si tenemos alguna previsión de algún gasto que no sea básico o necesario lo posponemos. Si el panorama que no es rodea es tan negativo como parece a simple vista, desde luego las ventas, sin duda, bajarán» dice Lozano, más aún, añade a continuación «quien diga que ha mantenido los precios iguales a los que había antes de todo esto está mintiendo, porque los precios han subido e incluso algunos se puede decir que hasta una barbaridad». 

«En estos momentos, por ejemplo, estamos inmersos en todo lo que tiene que ver con la futura puesta de las calefacciones y no hay más que ver que lo que antes te costaba cuatro euros un saco ahora te puede llegar a costar hasta 12 euros», comenta.  No obstante, concluye diciendo José Lozano, «a diferencia de lo que pueda pasar con el sector de la alimentación en otros, como puede ser el del textil, el del calzado, el de los complementos o el de hogar, la recesión económica generalmente viene pareja de un menor consumo. A nivel nacional seguro que esta crisis puede llevarse a algún tienda por delante, en esta ciudad, por contra, este motivo no suele ser el habitual, lo habitual suele ser por jubilación». 

hostelería. Y si el comercio está, según describe Lozano, ojo avizor ante lo que puede pasar en este otoño por la incertidumbre que puede acarrear, para otro sector, como el de la hostelería, este otoño se presenta, ante todo complicado porque, indica la gerente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo (Apeht), Begoña Garijo, «ya no sólo el coste de la luz y del gas  puede llegar a representa una parte muy importante de  nuestras cuentas y los productos básicos con los que nosotros trabajamos han tenido una gran incremento en sus precios, sino también porque simplemente nosotros ni podemos cambiar los horarios de los desayunos, las comidas o las cenas ni podemos realmente repercutir en el cliente la subida a la que tenemos que hacer frente. Todo esto al final está suponiendo que el incremento neto de los beneficios de los  hosteleros se haya resentido». 

«Hay mucha preocupación hasta el punto de que ya hay negocios de temporada que, una vez ha pasado el verano, en lugar de extender su actividad un mes más, lo que han hecho ha sido  directamente cerrar con lo que esto conlleva igualmente de un menor trabajo y todos sabemos que un menor trabajo requiere de menos   personal y de más gente en el paro.  El cliente, a lo mejor, puede ir igual de veces al bar que antes pero con la diferencia, no obstante, de que va con menos dinero y si antes se tomaba tres cervezas en un mismo día, hoy en día se puede  tomar dos o sólo una y esto nos preocupa».

 

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