scorecardresearch

«Todavía me pellizco porque Mclaren se interesara por mí»

Juan Carrizo
-

El joven albacetense es el ingeniero de rendimiento de Lando Norris en una de las escuderías históricas de la F1

Lando Norris (izquierda), piloto de McLaren en Fórmula Uno, comprueba el trazado urbano de Miami junto al ingeniero albacetense José Manuel López. - Foto: Carl Bingham

José Manuel López García (Albacete, 1984) estudió Ingeniería Superior Industrial Mecánica en la Universidad Politécnica de Madrid y luego hizo un Máster de Especialización Técnica en Competición Automovilística (Metca) en la Universidad de Mondragón junto al desaparecido equipo Epsilon Euskadi en Vitoria, donde pudo vivir lo que era estar en la pista en competiciones como las World Series y la Fórmula Renault 2.0. Su sueño alcanzar la Fórmula Uno y lo consiguió tras su paso por Carlin al fichar por la escudería Haas F1 Team en 2015 como ingeniero de perfomance (rendimiento) de Esteban Gutiérrez y posteriormente de Kevin Magnussen. Al acabar el 2019 le llegó la llamada de McLaren y desde entonces es el ingeniero de rendimiento de Lando Norris en una de las escuderías históricas de la F1. 

Estaba en Haas F1 Team y apareció McLaren. ¿Cómo fue su fichaje?

Las tres últimas temporada en Haas estuve trabajando con el piloto Kevin Magnussen, como ingeniero de rendimiento. Se produjo la llamada de McLaren. El mundo de la Fórmula Uno es relativamente pequeño, todo el mundo se conoce. Ellos necesitaban un ingeniero de rendimiento, con cierta experiencia y garantías. Surgió mi nombre a través de distintas personas que conocían mi trabajo y tras diferentes contactos me incorporé en abril de 2020, en plena pandemia.

Era un sueño estar en la Fórmula Uno. ¿Qué significó para usted su llegada a McLaren?

Yo creo que sigo en ese sueño y descubriendo cosas que ni me habían pasado por la cabeza cuando pensaba en llegar a la Fórmula Uno. Esta aventura comenzó en 2015, fue culminar una meta, la de llegar después de años de estudiar la carrera, el máster, eligiendo asignaturas enfocadas al automovilismo, participando en proyectos para aprender más de la competición como la Fórmula Student, entregar currículum por todos lados, ir a Inglaterra a trabajar, tratar de hacerlo lo mejor posible. Que llegase esta nueva oportunidad era cerrar un ciclo y empezar otro. Cumplí mi sueño de llegar, pero después de eso había que quedarse. 

Que de repente aparezca  un equipo histórico, tan grande e importante como es McLaren y se interese por mis servicios es algo que no se me había pasado por la cabeza y por lo que todavía me pellizco.

La intención era ponerle a trabajar con Lando Norris, que entonces tenía 20 años.

Lo que buscaban era un perfil que yo cumplía. Dentro de lo que es el ingeniero de rendimiento, unos están más enfocados a cuestiones más técnicas que al mundo de la psicología deportiva y otros que combinamos más las dos. Llevo trabajando con pilotos jóvenes desde antes de entrar en la Fórmula Uno, cuando estaba en Carlin trabajando en fórmulas de promoción (categorías inferiores de Fórmula Uno) y eso me formó muy bien para entender lo que el piloto necesita de mí para extraer su máximo rendimiento y del coche.  Hay veces que no se necesita tener un ingeniero al lado, simplemente una persona que los entienda y les sepa mostrar lo que en ese momento no están viendo. 

¿Cuál es el rol del ingeniero de rendimiento dentro del equipo?

Es un rol multidisciplinar. Se combina un trabajo muy técnico, donde todo son datos que analizan todo lo que sucede en el coche, con otra parte muy humana que es el piloto. Somos esa figura que une esos dos mundos. Trabajo junto al piloto, el ingeniero que más cerca suyo está dentro del equipo, y a la vez tengo que interactuar con los ingenieros de aerodinámica, de motores, de neumáticos, estrategia y otras secciones que necesitan pasar información al piloto. Me gusta mucho, porque sin renunciar a la parte de ingeniería, a la parte técnica, también trabajas la parte humana con el objetivo de extraer el máximo rendimiento no solo del piloto, sino que del conjunto piloto y coche. A veces no eres el ingeniero, eres un compañero de equipo, el que echa la mano por encima del hombro cuando las cosas no salen bien.

No podemos olvidar que el piloto es una persona, no una máquina.

Efectivamente, no deja de ser un deportista de elite, que en momentos de máxima presión, como puede ser en una clasificación, donde todo se decide por milésimas, necesita mostrar una precisión y unos reflejos al volante excepcionales. Nosotros debemos proporcionar, analizar, desgranar y digerir junto con el piloto toda la información que hemos recogido para llegar lo más preparados posible para que en ese momento en concreto pueda exprimir el potencial del coche y ponerlo donde quiere ponerlo. Los pilotos son las estrellas, los crack, que ponen el coche al límite y hacen cosas que a veces no sabemos ni como consiguen. La Fórmula Uno es un deporte de tecnología, donde compiten los coches más rápidos que existen en el automovilismo, así que el coche tiene una importancia fundamental y creo que debe seguir siendo así, porque son marcas que luchan unas con otras para demostrar que sus coches son los más rápidos. Pero no podemos menospreciar la presencia que tiene el piloto. 

¿Qué velocidad alcanza ahora mismo un Fórmula Uno?

Depende de los circuitos y la carga aerodinámica que llevemos en los coches. Pero por poner un ejemplo estamos hablando de 340 kilómetros por hora a final de recta en Monza, posiblemente el circuito donde alcanzamos la velocidad punta más alta. Lo interesante de estos coches no es solo la velocidad en recta, sino la velocidad que son capaces de generar en el paso por la curva y sacar partido a la aerodinámica, que es lo que los diferencia de cualquier otra categoría.

¿Cómo va la progresión de su pupilo, Lando Norris?

Está haciendo una temporada muy sólida dentro de las posibilidades del equipo. Lleva todo el año continuamente ahí, sacando lo máximo que puede al coche en la clasificación e intentando maximizar los puntos en las carreras. Hay algo que es muy difícil de conseguir en Fórmula Uno: ser consistentemente rápido, en cualquier circuito y en cualquier tipo de circunstancia y Lando está ahí continuamente. 

En Barcelona no se encontraba bien debido a una enfermedad, porque como todos está expuesto a ello y la Fórmula Uno no espera a nadie y no tiene recambio. Sacó la casta de campeón, firmó una clasificación estupenda y una carrera el domingo espectacular. La gente no es muy consciente de ese episodio, pero allí vimos el gran magnitud de piloto que Lando es y la determinación de campeón que lleva dentro.

¿Cómo es el día a día de José Manuel López?

Normalmente vivo en Working (Reino Unido), que es donde está la sede de McLaren. El día a día depende, porque soy de los ingenieros que viajan a todos los grandes premios y test que se realizan. En la fábrica básicamente analizamos lo que pasó en el último gran premio al que hemos ido y empezamos trabajar el próximo gran premio, lo que incluye análisis de los datos del circuito donde vamos a ir, sesiones de simulador con el piloto y preparar la documentación que cada departamento aporta para cada carrera.

¿Cuánta gente mueve el equipo en cada gran premio?

Hablamos de estructuras en torno a 100 personas, contando con mecánicos, ingenieros, informáticos, médicos, fisioterapeutas, marketing, comunicación, cocineros. McLaren cuida mucho la infraestructura y nos cuida mucho a todos, desde el que limpia los platos en la cocina hasta el piloto.

¿Cuántos españoles están en ese mundo de la Fórmula Uno?

La verdad es que hay muchos y de mucha calidad. A lo largo del paddock podemos encontrar  un ingeniero de pista y un jefe de ingenieros, muchos mecánicos trabajando en otros equipos, mucha gente en fábrica, incluso una ingeniera de motores que conocí en la universidad y me reencontré con ella en la Fórmula Uno. Lo que coincide es que los españoles tenemos muy buena reputación. Somos un grupo muy apreciado en la Fórmula Uno, como trabajadores de mucha calidad.

En Albacete tuvimos un Circuito de Velocidad al más alto nivel que por desgracia ahora mismo se quedó obsoleto y apenas tiene vida. ¿Cómo lo ha vivido desde fuera?

Recuerdo ir con mi padre y que fue algo que me influyó mucho para dedicarme a este mundillo, además de la gran vida que le daba a la ciudad. Me he encontrado muchísima gente en la Fórmula Uno que conoce nuestra ciudad gracias al Circuito. Lo recuerdan con cariño, porque les gustaba mucho venir a Albacete porque la ciudad tenía un encanto especial y acogía a los equipos con los brazos abiertos, muy como somos nosotros, y disfrutaban mucho. Todo lo que me cuentan son recuerdos positivos, anécdotas. Mucha gente dentro del automovilismo de competición conoce Albacete gracias a su Circuito y es una pena que todo eso se haya perdido.