«El éxito personal es más importante que el profesional»

L. Miguel Pascual (Efe)
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Después de haber levantado por duodécima vez la Copa de los Mosqueteros, sin apenas tiempo para la fiesta ni para digerir su nueva proeza, Rafa Nadal reflexiona sobre el éxito, la vanidad y la superación

«El éxito personal es más importante que el profesional» - Foto: VINCENT KESSLER

Sin haberse cumplido 24 horas desde que levantó su decimoctavo Gran Slam, y el duodécimo título de Roland Garros, el gesto de Rafa Nadal se ha calmado tras la tensión de dos semanas intensas de competición. Rafa Nadal se acomoda en una butaca del hotel de la capital francesa donde se ha hospedado cada año, desde su primer triunfo en 2005, y desde donde ha afrontado el desafío. Bebe un refresco, a pesar de que aún no ha desayunado. Habla tranquilo.
¿Le ha dado tiempo a leer las portadas de los diarios?
No he visto nada, todavía no he tenido tiempo. Acostumbro a leer la actualidad y veo cosas que salen de mí, pero no soy un gran seguidor de leer mucho lo que cuentan de mi persona. Suelo leer titulares y algún que otro artículo en particular, pero no mucho. Ni cuando las cosas me han ido mal ni tampoco cuando van muy bien. Lo que me produce satisfacción es lo que yo he hecho, más que lo que puedan decir sobre mí. El reconocimiento es una de las cosas más bonitas que uno puede tener. Tengo que agradecer el cariño y el apoyo que me han dado los medios de comunicación, siempre se han portado bastante bien conmigo.
¿Cómo hace uno para no caer en la vanidad?
Creo que es más fácil caer cuando tienes 19 o 20 años, cuando empiezas tu carrera deportiva. Hay gente que le ocurre. Pero con 33 ya no es momento para caer en ese tipo de cosas. He tenido gente alrededor toda mi vida que ha tenido la dedicación y me han trasmitido una educación adecuada para evitarlo. Por suerte, yo también he sido lo suficientemente humilde o respetuoso para escuchar y hacer caso a las personas que me rodeaban. Me resulta fácil.
¿Esa humildad es la única forma para ganar 12 veces Roland Garros?
De momento sí, porque solo yo lo he hecho. Pero hay muchas maneras de llegar al éxito. No todos los mejores deportistas de la Historia son humildes. Seguro que son trabajadores, pero algunos no necesitan ser humildes para triunfar como deportistas. Lo necesario es capacidad de trabajo y dedicación.
¿Cómo es su relación con el éxito?
Lo vivo con normalidad. Una de las claves de poder seguir estando donde estoy es no tener grandes picos de felicidad. Ni de sentirme demasiado frustrado o derrotado cuando las cosas no van de la manera que me gustaría. Creo que mi estado emocional es bastante estable y eso me ayuda a poder enfocar mi vida y mi carrera profesional de una manera coherente y tranquila.
¿Ayuda a eso no haber abandonado Manacor, no haber tenido las tentaciones de otras grandes ciudades?
Lo que realmente me ayuda es la educación que he recibido desde muy pequeño y los ejemplos de las personas que me rodean.
Usted ha dicho que este Roland Garros es especial por la difícil situación que atravesó hace poco más de un mes, a causa de las lesiones. ¿Se siente más orgulloso de la forma en la que supera los malos momentos que de los éxitos que consigue?
Es que al final lo que consigo es que el éxito personal es mucho más potente que el éxito profesional. El éxito personal es tener la capacidad de sobreponerse a momentos complicados, tener perseverancia cuando se hace difícil tenerla y tener ilusión y pasión cuando lo más sencillo sería dejar de tenerla. El haber logrado el título de Roland Garros me llena de satisfacción, claro que sí, pero mi gran satisfacción es haber tenido estas últimas cinco semanas la voluntad de tener un cambio de actitud y valorar las pequeñas mejoras que he logrado. Y lo que he hecho es todo gracias a la ayuda de mi equipo.
Esos meses, tras la lesión de Indian Wells, ¿han sido su momento más bajo anímicamente?
No creo que sea el momento más bajo. El momento más bajo fue en el año 2005, cuando me diagnostican la lesión del pie y me dicen que quizá no pueda volver a jugar al tenis al nivel que lo había hecho hasta el momento. Este año, más que un nivel muy bajo, es que uno se cansa de recibir bofetadas a nivel de lesiones continuadas. No es un tema solo de actividad profesional, es mucho más que eso. Tienes un dolor continuado, más de la cuenta, que no te permite desarrollar una vida agradable durante mucho tiempo. A uno le puede dar un bajón en cualquier momento. Nadie está libre.
¿Haber superado ese bache le va a dar más fortaleza?
La fortaleza la he tenido siempre, por eso he conseguido lo que he conseguido. Pero evidentemente, salir de momentos difíciles a uno le hace fuerte y le ayuda de cara al futuro a ver las cosas con una ilusión y una perspectiva mucho más positiva. 
¿Cuál será su siguiente cita?
Tendré unos días de descanso y luego entrenaré sobre hierba en las instalaciones del Mallorca Open. Por el momento no tengo previsto participar en torneo alguno sobre hierba hasta el de Wimbledon, del 1 al 14 de julio. Me he sentido competitivo los dos últimos años, ¿por qué cambiar? Seguro, iré directo al All England Club.

No obstante, el tenista balear conserva, con 7.945 puntos, el segundo puesto en la clasificación de la ATP por detrás del serbio Novak Djokovic, y podría apuntarse a alguna exhibición previa a la cita londinense, como Hurlingham, o The Boodles.