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Julia Navarro

ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


¡Fascistas!

01/04/2022

Vladimir Putin ha invadido Ucrania asegurando que el país era poco menos que un nido de nazis y fascistas. Y ya puesto reprime y encarcela a todos aquellos de sus conciudadanos que se atreven a protestar contra la invasión de Ucrania, alegando que los que protestan son antipatriotas y fascistas.
Claro que en Europa ciertos sectores de la izquierda, desconcertados ante la actuación de Putin en Ucrania, han decidido que eso no lo puede hacer un buen comunista o un buen izquierdista y que por tanto don Vladímir está actuando como un fascista. Es una manera, supongo yo, de intentar dormir tranquilos porque admitir que un hombre que nació, creció y ha sido coronel del KGB en la extinta Unión Soviética, no puede hacer determinadas cosas como desencadenar una guerra en la que están muriendo civiles si no es un fascista. O sea que a su blando entender lo que hace Putin no lo hacen los hombres de izquierda, sino los fascistas.
Y es que "fascista" se ha convertido en una palabra comodín para asustar a los adversarios y justificar lo injustificable, algo así como que de un fascista se puede esperar cualquier barbaridad.
En nuestro país también está de moda calificar de fascista a todo aquel que se atreva a criticar o disentir del Gobierno. Lo mismo que Vladímir Putin califica de fascistas a quienes no están de acuerdo con él, en España sucede otro tanto de lo mismo, fascista es todo aquel que no le hace la ola al Gobierno.
Estos días, ante la huelga convocada por los transportistas, los agricultores y los pescadores, desde el mismísimo gobierno se ha acusado de que los grupos convocantes forman parte de la extrema derecha. Y si es la extrema derecha, versus los fascistas, los que están detrás de una huelga, pues entonces no hay de qué preocuparse.
Pero mire usted por dónde, quienes han convocado y participado de la huelga, son trabajadores y nada más, y seguramente muchos de ellos votan al PSOE, a Izquierda Unida, a Podemos y demás familias. Y a esos trabajadores se les debe de subir la bilis a la garganta cada vez que les insultan, calificándolos de pertenecer a la extrema derecha.
Pero los hechos son tenaces y el Gobierno no ha tenido más remedio que aprobar una serie de medidas urgentes para paliar el efecto de la subida de los precios de los carburantes mientras la inflación corre desbocada, dejando tiritando el bolsillo de los ciudadanos. Eso sí, pidiendo el concurso de la oposición a las medidas aprobadas.
El señor Presidente de Gobierno debería salir a la calle y enterarse de la realidad en la que viven los ciudadanos. Y esa realidad no es otra que los precios están disparados, que no hay economía familiar que lo soporte, que la desregulación ha dado lugar a la ley de la jungla, que la globalización tiene ventajas pero también inconvenientes, que Occidente se ha instalado en una economía del sálvese quién pueda, que los ciudadanos estamos al servicio de las cifras macroeconómicas en vez de la economía al servicio de los ciudadanos, que las clases medias que son el sustento del Estado del bienestar están desapareciendo, etc, etc, etc. Y mientras todo esto pasa, los sindicatos haciendo política en pro gobierno ajeno a la realidad y situación de a quienes deberían de defender y representar.
Lo peor de todo es que cuando los partidos democráticos y los sindicatos se alejan de la realidad de los ciudadanos, es cuando empiezan a florecer como setas los partidos populistas que engañan a la gente.
De manera que menos postureo de Sánchez y los suyos, sindicatos incluidos y dejar de llamar fascistas a todos los que no les hacen la pelota, y más bajar a la calle a enterarse de cuál es el día de los ciudadanos.