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Javier López

NUEVO SURCO

Javier López


Núñez Feijóo en las vacas flacas

06/04/2022

El gallego Alberto Núñez Feijóo desembarca en la escena nacional cuando se anuncian vacas flacas y unas turbulencias económicas con las que, dicen en el PP, los españoles acuden a pedir auxilio a la casa de la gaviota.  Este es el contexto en el que aterriza en Madrid el nuevo líder de los populares tras la convulsión brutal que hace poco más de un mes ponía en riesgo la propia viabilidad de su partido, uno de los puntales, junto con el PSOE, del edificio construido en 1978. Se ha salvado la situación con rapidez y eficacia entronizando al político más deseado en el PP. El arroz aún no se había pasado del todo y Feijóo lo ha probado en su última oportunidad, se lo ha ofreció un partido ingresado en la UCI.
El congreso de Sevilla ha certificado que el PP es una formación con capacidad de regeneración rápida. Ocurrió lo mismo en el PSOE tras el convulso Comité Federal de 2016 que hizo crujir el armazón del partido del puño y la rosa hasta el límite de la quiebra total. Núñez Feijóo promete eficacia, solvencia y diálogo, anuncia una política para adultos, y galleguiza al PP al tiempo que le da más de una vuelta por la Andalucía de Juanma Moreno Bonilla, su lugarteniente en esta aventura que tendrá en la calle Génova como puntal a Elías Bendodo. Este PP, con predominio gallego-andaluz, quiere ofrecerse como la claraboya a la que se agarren los españoles en las vacas flacas que se anuncian, de nuevo un partido de gestión para  poner en orden las cuentas y sacar las facturas del cajón.
No sé si tiene más madera de contable Feijóo o Rajoy, pero ambos responden al mismo perfil, gallegos sin grandes aspavientos ideológicos. Que nadie espera otra cosa. En el PP más combativo se le da vía libre al nuevo presidente porque ahora es una cuestión de vida o muerte acercarse a la Moncloa para intentar ganar. Ya se verá el día después cómo y de qué manera, con quien se puede, y cómo se envuelve el paquete. Está Vox, y nadie termina de visualizar un gobierno de Feijóo con Abascal como vicepresidente. ¡Son tan distintos!. Eso es algo que de momento ni se menciona, y Núñez Feijóo prefiere hablar de un gran pacto de gobernabilidad, de entendimientos con el PSOE, pero mucho tendrían que cambiar las dinámicas en nuestro país no para fraguar una gran coalición a la alemana, que prácticamente se descarta, ni siquiera para un dejar gobernar al que tuviera más votos. Con Sánchez al frente del PSOE sería complicado. Haría falta otra cabeza en el PSOE, y para eso Sánchez tendría que perder las elecciones y marcharse.
Cambiar la dinámica en la que se revuelca la política española en los últimos años será complicado. Si el PP pacta con Vox siempre podrá decir que lo hace porque el PSOE lo hace con Podemos y los independentistas sin que nadie en su sano juicio pueda demostrar que un miembro de Podemos, por no decir Bildu o ERC,  es más constitucional que un integrante de Vox. Cambiar la dinámica en la política española, empeñada desde hace años en canalizar el juego por las bandas, no se vislumbra a corto plazo, pero siempre se ha considerado a Alberto Núñez Feijóo como una persona capaz de jugar de otra manera, repartiendo el balón  desde el centro del campo.
Posiblemente esa sea su intención, pero es absurdo pensar que renunciará al gobierno si la única opción para acceder a la Moncloa es llegar a un acuerdo con Vox. Los tiempos de las mayorías absolutas han terminado y el PP tiene a su derecha un partido que aglutina en gran medida al que en otro tiempo fue su electorado más radical. Cómo resuelva ese problema será la gran incógnita  que tendrá que abordar Feijóo. Su predecesor, Pablo Casado, estuvo transitando en su discurso de manera trepidante, entra la moderación y la radicalidad,  poniendo de manifiesto la tremenda dificultad del asunto.
Las elecciones generales serán como muy tarde en el inicio del 2024. No queda demasiado. Alberto Núñez Feijóo  abordará este tiempo con  la limitación de no poder ir al Congreso. Tendrá que conformarse con la tribuna más modesta del Senado. Cuenta con el apoyo sin fisuras de su partido, que será unánime hasta que pasen esos comicios, y con una situación económica que podría empeorar y que, tras la pandemia, podría dejar los bolsillos de los españoles más que tocados en ese estado de penumbra en el que, según el PP, se buscan los remedios que se ofrecen desde la casa de la gaviota en el tradicional y al final previsible vaivén electoral que acostumbra nuestro país desde 1978 hasta la fecha.

«El PP de Feijóo quiere ofrecerse como la claraboya a la que se agarren los españoles en las vacas flacas que se anuncian, de nuevo un partido de gestión para poner orden en las cuentas»