scorecardresearch
Enrique Belda

LOS POLÍTICOS SOMOS NOSOTROS

Enrique Belda


Autosatisfacción de profeta

26/04/2022

Ojo a lo que publicaba La Tribuna el martes 20 de diciembre de 2016 firmado por un servidor: «Tras el severo golpe que han sufrido los grupos insurgentes sirios los días posteriores a la caída de Alepo, cambia algo más que el curso de la guerra en ese país. (…) el precio que se va a pagar es muy elevado: primero porque la población siria pierde toda esperanza de salir bien de los años de guerra, con lo que toda la muerte y el éxodo no han servido para nada. Y segundo, porque los países de la Unión Europea que querían un cambio razonable en ese país clave de Oriente Medio, renunciarán en lo sucesivo a intervenir en favor de los pueblos que lo necesiten, pues salen totalmente escaldados. (…) la nueva situación ya está provocando la típica pinza a Europa, que se notará más allá de lo político, continuando nuestra pérdida de influencia económica en el resto del mundo. Hasta el momento, los Estados Unidos, en foros como el G-20, habían marcado una tendencia de compromiso con ciertos valores de planteamiento económico, crecimiento sostenible y posturas comunes ante China y otros grandes países emergentes como India o Brasil. Ahora, todo esto se va a diluir. Y, por último, a nivel militar de defensa conjunta, pues tampoco pinta bien la cosa: si los Estados Unidos dejan de apoyar con decisión a Ucrania y otros pequeños Estados, como los bálticos, Rusia aprovechará para recuperar el terreno perdido desde 1989. Los líderes europeos de después de la II Guerra Mundial han querido ser tratados siempre con respeto en un mundo de navajeros y abusones. Eso rara vez se consigue sin ensuciarse o recibir algún golpe. Ahora la cortesía y las manos blancas quedan a merced de nuevos líderes en las otras potencias, que gustan usar métodos expeditivos».
Si el más necio entre los columnistas de este grupo editorial, o sea yo, era capaz de anticipar lo que pasaría gracias a la complicidad demente de los extremos de nuestros países (populistas como Trump o Le Pen, anti-sistemas como los socios de Pedro Sánchez), cabe preguntarse, en general, sobre si nuestros gobiernos y sus millones de votantes están a por uvas. ¿En qué piensan? ¿Por qué el cortoplacismo perpetuo? ¿Cuál es el motivo de la pertinaz dejación de responsabilidades? Ahora el reto de fondo, el verdadero, es dejar de depender de una potencia monstruosa como China que encierra a millones de sus habitantes más influyentes, desarrollados e informados, forzando la excusa de la seguridad nacional con motivo del tardo covid. Es un argumento zafio de sociedad distópica que ya les ha llegado plenamente. Pues de ese comunismo chino depende nuestra economía casi por completo. Esto es lo primero de la próxima década mientras que aquí andamos con cosas de hoy para mañana.